Pink Floyd The Wall, o la herencia de Syd Barrett

por max 16. abril 2012 15:36

 

Se llamaba Roger Keith Barrett, y le decían Syd. Syd Barret. Era un muchacho talentoso, con tendencia a las artes, nacido en Cambridge el 6 de enero de 1946. A los siete años ganó una competencia de piano. También, más adelante, ganó un concurso de poesía en el Cambridge High School. Sus padres estaban orgullosos de él, lo animaban a que siguiera por esos caminos. Syd estaba hecho para ser artista. En primaria conocería a Roger Waters y luego David Gilmour. A los tres le gustaba la música. Eran bohemios, hicieron nombre como músicos en la escena nocturna de Cambridge. Había jazz, había rhythm and blues en sus toques. A Syd le gustaba muchísimo los Beatles y el rhythm and blues. Luego se fue a estudiar arte en Londres. A su regreso, en 1964, se encontró con que Roger había fundando una banda llamada Tea Set. Ya eran los tiempos del rock sicodélico, y en eso se metieron los muchachos. Pero claro, Revolver de los Beatles acababa de salir, y el LSD era la consigna para todo; el espíritu humano, según algunos gurús contraculturales, evolucionaría gracias a las drogas. Recordemos que en septiembre de 1966, Timothy Leary fundó La Liga para el Descubrimiento Espiritual, una religión que ponía al LSD tomando el lugar del santo sacramento. Así que Syd andaba en drogas, pero seguía siendo un gran talento. Para ese mismo año, durante el otoño, Tea Set acude a un festival de música. Allá se encuentran con que otra banda tiene el mismo nombre. Syd, que todavía pensaba y pensaba bien, propuso que se cambiara el nombre de la banda a The Pink Floyd Band, una combinación de dos nombres de músicos de blues: Pink Anderson y Floyd Council. El nombre fue aceptado, y durante un tiempo el grupo osciló entre Tea Set y The Pink Floyd Band.

Pronto los muchachos se convirtieron en los favoritos de la escena underground. En 1967 lanzan al mercado su primer álbum, ya como Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn, disco totalmente sicodélico, con temas compuestos y escritos en su mayoría por Syd. Alguien llamó a este álbum «la Biblia del rock sicodélico».

Para este momento, Syd estaba totalmente perdido en las drogas. Dejaba de cantar en las presentaciones, acudía ido a las entrevistas. Roger Waters decidió entonces sacarlo de los escenarios. Le dijo que podía quedarse como compositor, que no lo sacaba totalmente. Ahí fue también cuando Roger llamó a David Gilmour para sustituir a Syd. No obstante, Syd se fue alejando del grupo paulatinamente. Se encerraba en su casa, se perdía en la droga. Ya para el segundo álbum, A Saucerful of Secrets (1968) la participación de Syd se redujo a una canción, «Jugband Blues». En 1975, la banda graba Wish You Were Here, todo un homenaje al ex miembro, que ya para entonces vivía sumido en el total ostracismo en casa de sus padres. Se sabe que cuando estaban grabando este disco, Syd se apareció en el estudio, sin cabello, gordo, con las cejas afeitadas. Lo vieron allá, sentado al fondo del estudio. Todos los miembros de la banda lo vieron, y esa imagen se les quedó grabada. Syd Barrett se les clavó en las mentes para siempre. Tanto, que aquel que es considerado su más grande trabajo, The Wall (1979), gira totalmente en torno a la figura de un astro del rock llamado Pink, cuyos avatares de vida nos llevan directamente a Barrett. Hay, incluso, una escena del film Pink Floyd The Wall (que realizaría Alan Parker en 1982) en que vemos a Bob Geldof totalmente afeitado en la cabeza y en las cejas. Syd Barrett fue sin duda una marca en la vida de los integrantes de la banda, y un tema de referencia constante en su trabajo artístico.

Este mes, Max se enorgullece en presentar, Pink Floyd The Wall. No te lo pierdas este viernes 20 de abril. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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