Soundtrack for a Revolution, o del púlpito a los derechos civiles

por max 25. agosto 2011 13:41

 

Los negros y los blancos estudiaban en escuelas diferentes, y por supuesto, la escuela de los negros era de pésima calidad. En el transporte público, los negros tenían que sentarse en otro lado, no mezclarse. Los negros no podían votar. Si un negro sufría un accidente, no importaba. Si un blanco mataba un negro, nadie era castigado. Un negro era una cosa. En el fondo seguía siendo esclavos. O peor, porque ya el amo no hacía grandes gastos en él, sino que ahora el «patrón» pagaba los sueldos más bajos y le sacaba tanto o más provecho al negro que cuando la esclavitud existía. Un negro «libre» producía más, era más eficiente y menos costoso. Bienvenidos a la mentira de la libertad. ¿Dónde era esto? En Estados Unidos. ¿Cuándo? Todavía para la década de 1950. Pero la indignación es un vaso que siempre se llena, y cuando llega al tope estalla. El movimiento de los derechos civiles de los afro-americanos comenzó precisamente con unas gotas que derramaron el vaso. El asesinato del joven Emmett Till en 1955 fue una de esas gotas. Lo mataron un par de blancos, supuestamente porque el jovencito Emmett le hizo un piropo a una muchacha blanca. Los blancos le dieron una paliza tal que lo mataron. La madre de Emmett se negó a cerrar el ataúd durante el velorio, quería que se vieran los golpes que le habían dado a su hijo. Miles de personas peregrinaron hacia aquella urna, hacia aquellos moretones del racismo. La indignación fue aún mayor cuando los culpables salieron en libertad en cuestión de días. Cuando la señora Rosa Parks se negó a ceder el asiento a un blanco, y fue apresada por alterar el orden público, un pastor bautista para entonces desconocido y de nombre Martin Luther King, se dio a la tarea de conducir el boicot contra los autobuses de Motgomery, Estado de Alabama. Cabe destacar que la señora Parks ya trabajaba como secretaria del movimiento de los derechos civiles desde 1950, y se mantuvo en esa lucha hasta el final de sus días. Por supuesto, esto es sólo el principio. El movimiento por los derechos civiles es sumamente complejo, y está repleto de momentos y de personalidades. Por supuesto, tenemos a Martin Luther King, a Malcom X, a la misma Rosa Parks, entre otros. El movimiento de los derechos civiles, cabe destacar, fue de carácter pacifista principalmente (a veces Malcom X es excluido de estas listas, porque en muchas ocasiones fue acusado de promover la violencia), básicamente legalista y de acciones de protesta de calle. Recordemos por ejemplo las movilizaciones en Mississippi de 1962, o la marcha a Washington en 1963. Todo este movimiento tuvo una muy marcada inclinación pacifista, pienso quizás porque en éste influyó en gran medida la religión. Y cuando digo la religión, me refiero a que desde los púlpitos de los pastores, desde la presencia de figuras como Martin Luther King, ese sentimiento de lo religioso (relacionado con la paz, la comprensión entre los hombres) estaba allí, en sus inicios, como una raíz. También, desde los templos, surgieron los cantos, los cantos nacidos en esos maravillosos coros negros que luego fueron evolucionando hacia los cantos de protesta. Es allí donde se ubica Sountrack for a Revolution (2009), de Bill Guttentag y Dan Sturman. Bajo la producción ejecutiva de Danny Glover, este documental nos cuenta la historia de los derechos civiles en Estados Unidos pero vista a través de la música, del poder de la música por la libertad, las llamadas freedom songs, entonadas en el fragor de la protesta, en las marchas, en las cárceles, en las puertas de las cortes de justicia. Se trata de un trabajo que hurga en otros lugares, en otros sitios poco explorados o para nada explorados, y así ayuda a redondear aún más aquel momento fundamental de la historia norteamericana y del mundo. John Legend, The Roots, Joss Stone, Wyclef Jean, Harry Belafonte entre otros se encuentran allí, cantando o hablando de lo que vivieron, de lo que ellos vieron desde su perspectiva, desde su música, ese lugar donde se dice con alegría lo que duele, donde se exponen las verdades más duras, donde se desgarra el pecho y se le dan patadas a los males del mundo. La historia por ser más humano, la vitalidad de la música, su poder, todo eso está allí, en este magnífico documental.

Soundtrack for a Revolution, este domingo 28 de agosto. Descubre Max.

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