Il Divo, o el arte de ser ángel y demonio al mismo tiempo

por max 16. abril 2011 22:40

 

 

El miércoles 11 de mayo comienza la 64° Festival de Cine de Cannes, y en Max le rendimos homenaje con un ciclo de obras maestras ganadoras en el festival. Comenzaremos con Il Divo, de Paolo Sorrentino, film que obtuviera el Premio del Jurado en 2008. Il Divo se centra en la vida del conocido político italiano Giulio Andreotti. El Divino, como le dicen, es todo un personaje de la vida real que parece sacado de la imaginación de un mordaz escritor satírico. Andreotti tiene un rostro muy particular, una estampa única, con una manera de andar recta, con los brazos pegados, como si su cuerpo fuese un escudo que no deja salir las más profundas oscuridades del alma. Porque Andreotti, llamado el Divino quizás por sus estrechas relaciones con el Vaticano, quizás porque reza todos los días, quizás porque habla latín a la perfección, quizás por demócrata cristiano, quizás porque tiene mucho carisma, quizás porque es amado por muchos, es también conocido como Belcebú. Belcebú porque el diablo sabe más por viejo que por diablo, y porque le sobran enemigos, tanto como adoradores. Belcebú, sí, Belcebú porque se dice que tuvo relaciones, o negocios, con la mafia. Porque fue siete veces Primer Ministro, y porque durante 45 años fue veinte veces miembro de todos los gobiernos. Porque tuvo mucho poder, y el poder, de una u otra manera, siempre termina relacionándose con el mal. Porque se le ha acusado de corrupción, porque tuvo que ver con el famoso Tangentópolis, un caso de corrupción que se inició en Milán, y que involucró comisiones (tangente en italiano es comisión, y polis por la ciudad de Milán: es decir, la ciudad de la comisiones). Se le conecta de igual manera con la quiebra del banco Ambrosiano (el banco del Vaticano), con comisiones por los contratos de petróleo Enim-Petronim y con la compra de aviones de la Lockheed. Hasta se le acusó de haber mandado a asesinar al periodista Mino Pecorelli, quien investigaba sobre la muerte del mítico político de la democracia cristiana, Aldo Moro. Moro, se sabe, murió a manos de las Brigadas Rojas en el año 1979; sin embargo, el asunto no es tan sencillo como parece, y más de un político estuvo allí involucrado. Con todo, el Incombustible, como también le dicen a Andreotti, no se ha quemado con tanta persecución, y ha salido airoso, con sus 92 años encima de la andana de cargos. Este hombre, este lindo viejito, con sobrado humor, ha dejado perlas como esta: «Es pecado pensar mal de los otros, pero con frecuencia se acierta».

Il Divo, protagonizado por Toni Servillo, se mete a profundidad en las gesticulaciones y la sicología del célebre político y aporta una interpretación notable. Su joven director, Paolo Sorrentino, nos presenta, a través de este film estilizado y lleno de movimientos de cámara, un momento específico de la vida del Divino, pero también viaja hacia su pasado y nos muestra hitos claves en la vida de este personaje tan fundamental en la sociedad italiana del siglo XX. Sorrentino ha hecho un film político, cargado de acidez, humor, drama y suciedad, un film heredero de los grandes cineastas italianos, de la gran tradición del arte. En Il Divo, la corrupción y el cinismo campean, así como la violencia, el asesinato y la corrupción. Todo medio justifica su fin. Pero la pregunta es, ¿cuál fin?

Il Divo, el miércoles 11 de mayo, comenzando el ciclo de filmes premiados en Cannes que Max nos trae en exclusiva.

Y ya lo sabes, descubre Max.

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