
El sexo ha sido uno de los temas principales que Paul Schrader ha tocado durante su carrera, tanto en su rol de guionista como de director. Recordemos que Schrader tomó renombre mundial gracias al guión de Taxi Driver (1976), aquel film que también catapultó a Martin Scorsese. Schrader, tal como cuenta Peter Biskind en Monteros tranquilos, toros salvajes (2004) pertenece a la segunda camada del llamado Nuevo Hollywood, constituida por «los primeros hijos del baby boom, nacidos durante y, en su mayoría, después de la Segunda Guerra Mundial, la generación que se formó en las escuelas de cine, los llamados movie brats, los mocosos, los "niños mimados" de la industria cinematográfica.» Allí Biskind mete a Scorsese, Spielberg, Lucas, De Palma, Malick y por supuesto a Schrader, quien, como muchos de estos nuevos directores, era todo un caso. Anduvo en drogas, se emborrachaba, era dueño de un ego enorme y se cuenta que escribía con una pistola calibre 38 junto a la máquina, y que en ocasiones se ponía sobre la cabeza una corona de espinas de bronce que le hacía sangrar la frente (sus padres eran unos calvinistas muy estrictos). Talento, eso sí, le sobraba, por lo que no es de extrañar que se convirtiese en uno de los guionistas más crudos y temidos de Hollywood. Recordemos, una vez más, que en 1976 se estrenó Taxi Driver, pero también Obsession de Brian De Palma, ambos filmes con guiones de Schrader, ambos de temática realista y cruda. En Taxi Driver, la vertiente del asunto sexual está en la figura de la prostituta Iris, interpretada por Jodie Foster, la jovencita que es «salvada» al final de la cinta por Travis Bickle, aquel ínfimo y solitario taxista interpretado por Robert De Niro. Una marcada influencia de su pasado religioso, hace quizás que la visión de Schrader hacia el sexo sea oscura y punitiva. En Taxi Driver el sexo está cubierto de una patina cosificada, que lo vuelve mercancía y lo desprovee de todo espíritu. El sexo rebaja al ser humano, está allí representado con toda su fuerza y se vuelve el símbolo final de la laureada cinta de Scorsese.
En Hardcore (1979), segundo film bajo su dirección (el primero sería Blue Collar) el tema sexual vuelva a aparecer, pero como tema central, esta vez bajo la forma del emporio de la pornografía. Un hombre de negocios, interpretado por George C. Scott, se adentra en este mundo, urgido de encontrar a su hija menor de edad, quien posiblemente ande dando vueltas por esos sórdidos predios.
Al año siguiente, con American Gigolo, volverá a meterse en las profundidades del sexo como negocio al presentarnos a Richard Gere como el trabajador sexual que atiende señoras maduras y que un día termina enredándose con la esposa de un policía y además metido en el medio de una investigación criminal por causa de la muerte de una de sus clientes.
Otro año más, y el tema sexual será nuevo relevante en la versión del film de 1946 Cat People. Bajo el mismo título, pero esta vez con una fuerte carga erótica, Schrader nos entrega una historia de despertar sexual protagonizada por Nastassja Kinski. Lo terrible de todo: la joven no sólo despierta al sexo, sino que también se va convirtiendo en un terrible pantera negra. ¿A alguien le cabe dudas? Una vez más están allí el sexo y lo oscuro claramente entrelazados.
Luego de unos cuantos años tambaleando con proyectos más o menos interesantes, vuelve Schrader a sus obsesiones sexuales en The Comfort of Strangers (1990), donde hay una mezcla entre lo erótico comercial (Venecia, pareja bonita, misterio y seducción), y el amargo drama sicológico en el que el sexo tiene un protagonismo profundo y perverso. Light Sleeper, dos años más tarde, retoma indirectamente algo de esa tensión sexual a través de una serie de asesinatos a mujeres. El mundo de la droga, la redención, la muerte, y por supuesto, el sexo están allí con una fuerte carga. En 1999 vendría Forever Mine, un thriller en el que la infidelidad, la venganza y la muerte hacen un coctel sobrecogedor. Lo sexual siempre en puertas, siempre dominando los cuerpos y las mentes, siempre oscuro y retorcido.
Schrader mantiene así su visión todos estos años, y en 2002 la expande con Desenfocado (Auto Focus), un film biográfico que se centra en la vida de Bob Crane, en sus idas y venidas por el mundo de la fama, desde que era un simple disc jockey hasta su rol protagónico y de éxito en la serie de los sesenta Hogan´s Heroes. Compartiendo protagonismo están Greg Kinnear, como Bob Crane, y Willem Defoe (reincidente con Schrader) en el rol de John Henry Carpenter, un gerente de ventas regional de Sony Electronics. ¿Dónde está el oscuro tema sexual en todo esto? Pues que Crane, desde que conoció a Carpenter, se dedicó a cazar mujeres en bares. Cada vez que Crane andaba de gira por los circuitos de comedia, Carpenter lo acompañaba y, luego de las presentaciones, se iban a los sitios a enganchar mujeres. Aprovechando la incierta fama de Crane (hombre casado que no bebía), seducían a las mujeres y luego se las llevaban a la cama. La diversión verdadera de todo aquello estaba en grabar las sesiones sexuales con los nuevos y maravillosos aparaticos que el técnico de la Sony facilitaba (estamos en los inicios de los aparatos de videos caseros).
Allí, como se ve, el tema del abismo sexual está muy presente. Crane se convirtió en un adicto al sexo que empezó a ver cómo lo poco que quedaba de su carrera y de su vida familiar se iba desmoronando en los desesperos de la paranoia y de la culpa. La profunda crisis al final se resuelve en muerte, pues Crane terminó golpeado brutalmente —y muerto— por lo que se supone era el trípode una cámara. Carpenter, claro está, fue acusado, aunque nunca pudo comprobársele nada. No está de más decir que el asesinato de Crane sigue sin resolverse hoy en día.
Schrader retrata esa vida y esa obsesión sexual en este film poco convencional que va desde los colores de un sitcom de los años cincuenta hasta una cinematografía más sucia y lavada que obedece a la caída en el abismo del desenfreno sexual y la culpa. Desenfocado es una pieza fundamental en la obra de Schrader. Acá, con mayor fuerza incluso que en Taxi Driver, se ponen de manifiesto los temas del sexo, el pecado, la culpa y la naturaleza de la fama. Esos son sus temas, esas son sus miradas, sus obsesiones.
Desenfocado, este jueves 13 de junio. Obsesión, sexo, deseo, muerte, lo mejor del cine de Hollywood. ¿Qué ves cuando ves Max?
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