Un hombre que grita, o las convicciones del corazón

por max 23. enero 2012 15:41

 

Leo en alguna parte un comentario sobre Un hombre que grita (Un homme qui crie, 2010), donde se destaca que es de Chad, lo que resulta muy particular, pero sobre todo, que se trata de una película africana sobre África que no se regodea en los lugares comunes, en lo folclórico, en todo aquello que, cómo no, es África, pero que al mismo tiempo no es todo lo que hay en África, no es todo lo que se puede contar. Su director, Mahamat-Saleh Haroun (Bye Bye Africa, Our Father, Daratt), sin duda nos sitúa en una sociedad y en sus conflictos (inicios de la guerra civil), pero su centro está en la relación entre un padre y un hijo, su vida interior, sus tensiones, enfrentamientos. El cineasta apuesta por la complejidad del ser humano, allí donde amamos y al mismo tiempo odiamos, donde sufrimos y al mismo tiempo nos alegramos. Un hombre que se ve obligado a dejar su trabajo de toda la vida, un hombre que está bien allí donde está, un hombre ya de 55 años y sin mayores recursos, no puede sentirse feliz de que su propio hijo le quite ese trabajo. ¿Pero qué hacer cuando la vida misma del muchacho quizás dependa de la caída del padre? Sor Juana Inés de La Cruz dijo que amor es más laberinto; también podría decirse que amor es más sacrificio. Así, Mahamat-Saleh Haroun salta los escollos del lugar común y la corrección política buscando dentro. Recuerdo, a propósito, una respuesta de Leonard Cohen en una reciente entrevista que se le hiciera con motivo al estreno de su nueva producción. Cohen habla de las ideas, dice que lo que él intenta cuando escribe una canción es deshacerse de las ideas, que no le gustan las canciones con ideas. «Tienden a ser propaganda. Siempre están del lado correcto de las cosas: la ecología o el vegetarianismo o contra la guerra. Todas estas son maravillosas ideas, pero a mí me gusta trabajar las canciones hasta que estos eslóganes, con todo lo maravilloso que son y lo importante que promueven, se resuelvan en convicciones más profundas en el corazón. Nunca he escrito una canción didáctica. Sólo mi experiencia, todo lo que tengo que poner en mi canción es mi experiencia.»

Un hombre que grita, un film honesto, sencillo pero profundo, sensible pero no sensiblero, ganó el premio del jurado en el Festival de Cannes. Estreno, miércoles 25 de enero, por Max.

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