Under the Hawthorn Tree, o los recorridos rebeldes del amor

por max 2. noviembre 2012 03:05

 

El primer film que vi de Zhang Yimou (o Yimou Zhang) fue Not one less (1999). Aquel trabajo pequeño, delicado, hecho con pocos recursos, me había parecido —y me parece— una obra maestra. La historia de una pequeña maestra de escuela, que se movía, rebelde, hacia la gran ciudad en busca de sus alumnos, era realmente conmovedora.

En 2000, el cineasta realizaría Hero, y claro que estaría bien, muy bien. Pero el recuerdo de Not one less seguía muy presente en mí. Con los años, ha sido grato descubrir que el Zhang Yimou no abandonó estos caminos. En 2005 volvió con un menos pirotécnico film titulado Riding Alone for Thousands of Miles, el drama de un padre japonés que realiza un largo viaje a China, con la finalidad de concluir el documental de su hijo enfermo de cáncer terminal. En 2006 presentaría otro trabajo de fuerte carga visual: Curse of the Golden Flower, y luego una pieza experimental (en el sentido de ser una versión de Blood Simple, de los hermanos Coen), A Woman, a Gun and a Noodle Shop (2009). En 2010 derivaría de nuevo en una cinta sin grandes efectos, aunque de corte histórico. Hablamos de Under the Hawthorn Tree, otra joya del cineasta asiático, centrada en los años de la revolución cultural china. Una historia de amor, riesgos y poderes aplastantes, una versión moderna de Romeo y Julieta, que, casi como una constante en sus filmes, está protagonizada por una mujer. Red Sorghum, su ópera prima de 1987, cuenta los avatares de una muchacha que ha sido signada para contraer matrimonio con el dueño leproso de un lagar, pero que termina enamorándose de un sirviente que trabaja en un campo de sorgo. En Ju Dou (1990), primer film chino nominado al Oscar, también se nos presenta a una mujer de la China rural que está casada con el brutal dueño de un molino; ella también se enamora de otro, de un sobrino del bruto, y con éste tiene un hijo. En Raise the Red Lantern (1991), una chica muy joven se ve obligada a casarse con un poderoso señor. No es de extrañar que en Under the Hawthorn Tree, Zhang Yimou vuelva sobre sus obsesiones: por un lado, la mujer china en un mundo castrante, impositivo y, por otro, la libertad y la rebeldía ante la opresión. Ambos temas, en Zhang Yimou, se expresan, por lo general, en imágenes de destierro y recorrido.

El destierro, como una suerte de despojo, de descontextualización del ser humano, no es, en el caso del cineasta, un destierro patrio, sino zonal, por decirlo de esta manera. El poder te puede desplazar, te puede arrebatar tu lugar en el mundo con la finalidad de quebrarte y de «reeducarte». Lejos de tu centro, eres nada y estás sometido a los designios del poderoso. Pensemos que la revolución china movilizó al ciudadano como mejor le pareció. Le daba oficios y «reeducación» de acuerdo a las necesidades del Estado. El ciudadano era apenas una pieza a la orden de fines superiores. Zhang Yimou presenta esta idea en las formas del destierro o traslado. Pero no se queda allí, por supuesto. Luego, a través del arte, expresa sus pareceres y entonces nos entrega el segundo rasgo de esta parte de su cinematografía: el recorrido rebelde, que puede ser tanto físico como sentimental. Si bien el sometimiento del alma comienza con el destierro o traslado, la rebeldía tiene su inicio en este recorrido. En Not One Less o Riding Alone for Thousands of Miles, el recorrido rebelde es físico. En otros filmes tiene un carácter interno y simbólico. Los dos personajes de Under the Hawthorn Tree, Jing y Zou, se conocen en el lugar al que han sido desterrados, y allí, alejados de sus afectos, amenazados, totalmente descontextualizados, sus almas se escaparán del centro deseado (el aprendizaje de la revolución) para iniciar el camino del amor prohibido (ella es obrera, el pertenece a la clase dominante). El viaje heroico de las estructuras épicas está allí, pero en este caso, va mucho más allá. Los héroes han sido extraídos de su mundo ordinario con el fin de establecer un control sobre ellos, pero luego ellos, los protagonistas, inician sus recorridos —no necesariamente de vuelta— a manera de actos de rebeldía. Ni sus mentes ni sus cuerpos pueden ser sometidos a designios mayores. En el caso de Not One Less el poder es la revolución china, en el caso de Riding Alone for Thousands of Miles, es la muerte. En Under the Hawthorn Tree, el Estado comunista es de nuevo el poder, pero el recorrido rebelde es ya simbólico: debajo de aquel árbol, de aquel espino blanco, recordatorio de épicas revolucionarias, aparece un nuevo signo que desplazará los significados del poder. Ese signo es el amor y la rebeldía del amor, representados en el romance de ambos jóvenes, pero sobre, todo, en Jing, la chica que arriesga mucho en su acto de rebeldía, que sufrirá mucho por amor.

De la exitosa novela de una autora desconocida, una bloguera cuyo seudónimo es Ai Mi, toma Zhang Yimou esta historia. Ella, la autora misteriosa, vive en los Estados Unidos. Es una desplazada de su patria, una desterrada del mundo, y su libro, en el que se inspira el film, basado supuestamente en hechos verídicos, ha recorrido el mundo para contar una historia muy acorde con las obsesiones de Zhang Yimou, un libro de destierros y recorridos rebeldes.

Under the Hawthorn Tree, este domingo domingo 4 de noviembre. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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Besouro, o el cuerpo danzado capoeira… a lo chino

por max 12. julio 2012 09:28

 

El cuerpo siempre ha sido blanco de represión, y el cuerpo siempre ha luchado contra tal represión. La danza, el teatro, las artes marciales, la meditación, ciertas prácticas sexuales asociadas a la mística, el sexo mismo, son expresiones de libertad del cuerpo, disciplinas o prácticas creadas para sacar al cuerpo de lo cotidiano y para llevarlo a otros niveles, donde la mente, en conjunción con el movimiento alcance otras alturas. La danza capoeira, esa mezcla de baile con artes marciales, funciona como un clarísimo ejemplo donde el cuerpo se entrena para escapar de los poderes que lo someten.

La capoeira tuvo sus inicios con aquellos esclavos africanos llevados a Brasil. Practicaban ellos sus danzas al son de los tambores, pero al mismo tiempo metían ciertos elementos de lo que parecieran ser artes marciales, y que guardan un marcado elemento de integración con la Naturaleza a través de las imitaciones o las referencias a los movimientos de determinados animales. De alguna manera ese fusionarse con el animal, con el cuerpo del animal a través de los movimientos, es asumir la libertad de ese animal. Dentro del círculo de la danza capoeira hay un escape, un escape del cuerpo y de la mente, que se da además como una forma tradicional de educación: del mestre al alumno. Esa forma de enseñanza implica un secreto, un secreto de tradición oral, que también establece complicidad. Esa complicidad, ese secreto no te vuelve totalmente abierto, que es lo que es de alguna manera la esclavitud: en la esclavitud todas las puertas de tu casa están abiertas, no hay nada tuyo, todo le pertenece a tu amo. El secreto, por lo tanto, es una forma de lugar cerrado, donde algo te pertenece, donde algo es enteramente tuyo. Ese mismo sistema de enseñanza, ese pase de mestre a alumno, es lo que ha hecho que este arte perdure a lo largo de los siglos, y conozca hoy día distintas vertientes, más o menos similares. Luego, esa tradición oral ha pasado a los libros, y entre los libros, los documentales audiovisuales y la trashumancia de los mestres, la capoeira se ha dado a conocer en todo el mundo.

Tras este camino de dar a conocer la danza a escala internacional, o quizás, precisamente aprovechando la fama, nos llega Besouro (2009), de João Daniel Tikhomiroff, un film que no se detiene a la hora de imaginar una historia llena de acción y de drama ambientada en los años veinte en Brasil, época donde todavía los negros eran tratados como esclavos. El film se inspira remotamente en la figura del mestre Manuel Henrique Pereira, un hábil joven de quien se decía que tenía el cuerpo cerrado a los cuchillos y a las balas (que no podían hacerle daño), y que además tenía una habilidad increíble para desaparecer de los sitios. Una canción de capoeira dice así: Besouro Mangangá era homem de corpo fechado/ Bala não matava e navalha não lhe feria.

Tikhomiroff hace uso de este personaje y nos entrega una historia que tiene elementos de la novela de crecimiento, o bildgunsroman, pero en este caso muy cercana a los filmes de artes marciales asiáticos, género conocido como wuxia. Tikhomiroff se inspira en este tipo de filmes de vieja data, pero también en las actualizaciones más recientes de los mismos bajo la tutela de directores como Ang Lee (Crouching Tiger, Hidden Dragon) o Zhang Yimou (Hero), quienes han puesto a volar poéticamente a sus guerreros por encima de techos y arboledas. Tikhomiroff también pone a Besouro a dar vueltas por los aires, y además a combatir personajes particulares, a revelarse contra los esclavistas en un mundo lleno de magia, brujería y mucha sensualidad.

Besouro, un film lleno de aventura, de escenas coreografiadas y de danza capoeira, por supuesto. Disfrútalo este sábado 14 de julio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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Sangre Simplemente Sangre, o Zhang Yimou y los Coen fueron a la ópera china

por max 7. diciembre 2011 08:27

 

Estamos ya familiarizados con la costumbre occidental —hollywoodense— de adaptar filmes asiáticos para el público de estos lados. No obstante, el director Zhang Yimou (o Yimou Zhang, como prefieras) realiza con Sangre Simplemente Sangre (A Woman, A Gun And A Noodle Shop, 2010) el proceso inverso, y obsequia su versión asiática de Blood Simple (1984), ópera prima y genial de los hermanos Ethan y Joel Coen. Zhang Yimou ha declarado que es fanático del cine de los Coen, y que desde la primera vez que vio Blood Simple se sintió profundamente admirado y pensó en hacer alguna vez una adaptación. Siempre tuvo la idea en mente, hasta que un día se propuso hacerla, pero con una variante: ambientar la historia en la antigüedad china. No se trata de un capricho: mover la trama a ese momento histórico le permite al cineasta tomar elementos de la ópera de Pekín, o de la ópera china de ambientación siempre en el pasado, y cuya estructura fundamental radica en la mezcla las artes marciales con la tragedia y la comedia. Acá, en estos dos últimos elementos, Zhang Yimou pudo ver unas enormes coincidencias con el primer film de los Coen, donde también la comedia y la tragedia se funden para formar una pieza extraña y fascinante. Sí, comedia y tragedia también hay en Blood Simple, y lo mismo en la ópera china. El lazo estaba establecido, y Zhang Yimou se permitió no sólo una versión sino también una fusión, como diciéndonos que la vida es una tragicomedia en todas partes. Esta fusión operística le permitió también al cineasta el despliegue cinematográfico y escénico. Bien sabemos que Zhang Yimou ha dirigido filmes muy sencillos como No one less (1999), pero que es más conocido por espectáculos visuales como Hero (2002), House of Flying Daggers (2004) o Curse of the Golden Flower (2006). Yimou se inició como director de fotografía y desde entonces su gusto por la luz y el escenario no ha disminuido. De hecho, fue el director principal de la ceremonia de apertura de las Olimpiadas de Beijing en 2008. En Sangre Simplemente Sangre, los escenarios, la escenografía, el arte está allí, en menor medida que sus filmes más grandiosos, sí debo decir, pero está. El desierto, los cielos, los planos generales, los contrapicados, algunos momentos ralentí nos hablan del virtuosismo del director, quien, sin embargo, se concentra en crear una adaptación llena de silencios, detallada, tensa, a manera de muy respetuoso homenaje a los Coen; si bien las variantes de la ópera china aportan uno que otro elemento distintivo como lo es la presencia de los cómicos estilo ch´ou, en este caso cómicos wuch´ou, que son cómicos malabaristas. Quizás la inclusión de este tipo de cómico haya sido el punto menos entendido por el público occidental. La comicidad que acá se representa es gestual, boba, esperpéntica (muy asiática), lo cual no deja de tener sentido, pues los personajes del film se mueven en un universo lleno de superficialidad, ignorancia y bajas pasiones. Son seres feos como fea es su alma, seres dominados por el destino cliché de aquellos que viven en el barro de la ambición, la avaricia, el sexo, la intolerancia, el odio e incluso el miedo y el peligro que lo acosa.

Sangre Simplemente Sangre, segundo film que Max nos trae este mes de diciembre dentro del ciclo Sentidos del humor. Disfrútalo este viernes 9 de diciembre.

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