Prince of Tears, o de las lágrimas en tiempos turbulentos

por max 22. agosto 2011 07:07

 

La desaparición forzosa es la peor forma de las pérdidas. En la desaparición forzosa está involucrado el abuso de poder, la locura de la bota militar, el egoísmo político, la estrechez de las mentes. La desaparición forzosa suele justificarse con una traición; quien ha de desaparecer es un traidor a la patria. Pero también, la desaparición forzosa se inicia con una traición. Alguien cercano traiciona a quien luego será acusado de traidor. Detrás de esas acusaciones, por lo general, no se alza un patriotismo magnánimo, sino que se esconden la cobardía, la envidia, el miedo, las más bajas pasiones. La desaparición forzosa surge de la oscuridad del alma, y contamina el ambiente de esa oscuridad. La desaparición forzosa, permítaseme decir, puede disfrazarse de encarcelamiento por traición, y luego de ejecución ejemplar y justiciera. En todo caso, mientras la desaparición no se confirma en muerte, en el alma contaminada de aquellos que viven la pérdida surge una luz que al mismo tiempo es una inquietud que aturde: la esperanza, uno de los tantos salvoconductos de los que se hace el ser humano para sobrevivir en tiempos de oscuridad. La esperanza aviva pero también desespera, gasta. La esperanza es una resistencia, pero, en tiempos turbulentos, suele arroparse con el silencio, con la resignación. En tiempos de locura se sobrevive, y sólo queda la lágrima, silenciosa, otra forma de la pérdida. Porque en tiempos turbulentos, ampliemos el campo, todo es pérdida. Y sólo queda la lágrima ante la impotencia, como en el cuento infantil de Prince of Tears (2009), film donde desapariciones, traiciones, esperanzas, tiempos oscuros y resignaciones son las preocupaciones principales del cineasta Yonfan. En el Taiwán de los tiempos del llamado terror blanco, bajo el gobierno nacionalista del militar chino Chiang Kai-shek, la ley marcial era un justificativo para cualquier exceso, para cualquier delación, para cualquier ejecución sin mayores justicias. El film tiene lugar en un remoto poblado de Taiwán, donde una pareja vive con sus dos hijas, muy cómodamente, pues él es un militar retirado. Un día, las niñas llegan a casa, y se encuentran con que sus padres no están. Han desparecido, han sido retenidos; al padre se le acusa de traición, de pro-comunista. Así, el film se va desarrollando desde la mirada de las niñas y desde el juego de los ocultamientos, de los aguantes, las esperanzas y de los deseos, egoístas o no, del amor. Al final sólo quedan las lágrimas, esa otra pérdida, esa otra manera de aguantar en silencio.

Prince of Tears, este miércoles 24 de agosto, por Max.

Para retransmisiones haz clic acá.

Etiquetas:

General

archivos
 

etiquetas
 

más comentados