The Plague Of Zombies, o un heredero de William Seabrook en el ciclo de B-Movies de Terror

por max 14. septiembre 2011 03:05

 

Me gusta encontrar personas fascinantes por el camino de las lecturas, personas que han vivido vidas de personajes de ficción. William Seabrook es uno de ellos. Nacido en 1884 en Maryland, Seabrook es uno de esos norteamericanos de la segunda década del siglo XX que salieron a descubrir mundo, que creyeron en la aventura, en la épica, en el esoterismo y en la escritura. Algunos lo ubican junto a aquellos escritores norteamericanos de la llamada Generación perdida, entre los que se encuentran Hemingway, Steinbeck y Fualkner. Era un hombre culto, típico artista de sus tiempos, desilusionado del emporio de la razón, crítico de la modernidad. Seabrook vivió el desencanto de la Primera Guerra Mundial, y compartió inquietudes existenciales y artísticas muy similares a la de los surrealistas y los dadaístas. Su tiempo fue un tiempo que postulaba la búsqueda de nuevas fronteras, más oscuras, más del mal incluso, que explicaran el espíritu humano que había caído en la trampa de la razón absoluta. Seabrook estudió metafísica y filosofía en Europa, pero también estuvo profundamente interesado por la magia y el esoterismo. Se hizo de una buena fortuna como empresario, pero aun así se incorporó como enfermero en la Primera Guerra Mundial. El gas mostaza la afectó, le dieron la Cruz de Guerra, y de vuelta a su país decidió cambiar de vida. Se mudó a Nueva York y trabajó de reportero nada más y nada menos que para The New York Times. Empezó a escribir ficción. Conoció al H. L. Mencken, fundador de Black Mask, y se acogió bajo su ala literaria. En 1920 se encontró con Aleister Crowley, llamado el 666, la Bestia, el hombre más malo del mundo. Crowley era un personaje controversial, drogadicto, homosexual, practicante de magia negra y sexual que había alcanzado gran renombre en aquel tiempo. El encuentro de ambos está narrado por el escritor a manera de fábula oriental en el cuento «Wow». Poco después, iniciaría su famoso periplo de viajes. Seabrook quería escribir reportajes inéditos y, sobre todo, adentrarse en lo que consideraba los secretos que daban poder y trascendencia. Estuvo en los territorios árabes, entre beduinos, dijo haber descubierto lugares secretos, gente con sabiduría, misterios; así lo contó en el libro Aventuras de Arabia. En 1928 también viajó a Haití. Allí estuvo durante un año, y de esa experiencia surgió otro libro, La isla mágica. Seabrook habló del país, de la política, de la sociedad, y de algo más que hizo célebre al libro. Seabrook se introdujo en lo más profundo de las prácticas religiosas de la isla, según él, bajo la tutela de Mamá Celie, una vieja sacerdotisa que lo llevó a conocer la existencia de unos muertos vivos que trabajaban en el campo; es decir, muertos trabajadores, esclavos de los vivos. Se refería, claro está, al vudú y sus prácticas mágicas. Por La isla mágica la editorial le dio a Seabrook lo que para aquel entonces era una buena cantidad de dinero: quince mil dólares en adelanto. No se equivocó la editorial, el libro fue un éxito de ventas. Más adelante Seabrook publicaría otro libro, Jungle Days, donde describe su viaje por la Costa de Marfil. Allí narra su estadía de ocho meses con la tribu caníbal de los gueré, y dice haber comido carne humana. Así cuenta en el libro: «Entre las carnes que he consumido, la de ternera es la única que se puede comparar con gran exactitud con la carne humana».

Al hablar de vudú y canibalismo, Seabrook se convertirá en uno de los primeros norteamericanos en introducir un tema que luego será fundamental dentro de la cultura popular norteamericana: los zombis.

En cuanto al cine, una película que recoge la herencia de Seabrook es The Plague of Zombies (1966), una de esas B-Movies de la productora Hammer. Por supuesto, antes había habido otros filmes de zombis que también se hicieron eco de la voz de Seabrook. De 1943 tenemos el film I Walk With a Zombie, donde está presente el tema del vudú y del amor, y de la plantación como lugar remoto y oscuro. Cabe destacar que Seabrook escribió un relato titulado «La pálida esposa de Toussel», que ya recoge el tema de la damisela, el amor, el marido atroz y el zombi. También de 1943, Revenge Of Zombies trabaja la seña de la mujer y los zombis con el personaje Lila, una chica de Luisiana (estado heredero del vudú) que es convertida en zombi y que aún así se rebela contra su creador, Max von Altermann, un doctor que prepara un ejército de zombis para ponerlo al servicio de la ideología nazi. Recordemos que Seabrook habló de plantaciones en Haití donde gran cantidad de zombis trabajaban esclavizados. Es claro que los zombis como servidores de oscuras intenciones de poderes políticos o económicos es un motivo presente desde el principio (Dead Snow o Død Snø de 2009, un film repleto de zombis nazis es una de las manifestaciones más recientes en torno a este asunto). Así también lo vemos I Eat Your Skin, film de 1964 que transcurre en una isla del Caribe y desarrolla el tema del zombi salvaje que forma parte de un ejército bajo las órdenes de alguna mente criminal. Quisiera acá hacer una nota marginal dentro del mismo texto: ya para 1974, en Let Sleeping Corpses Lie, empieza a aparecer el nacimiento de los zombis ligado a la ciencia. El lazo con Seabrook sigue, sin embargo, estando allí, pues los zombis de este film surgen también en unos lejanos sembradíos donde un grupo de granjeros ambiciosos (hemos pasado de las plantaciones de Haití a las plantaciones de Luisiana y de allí a cualquier campo de siembra en Estados Unidos) ha producido unos pesticidas letales que matan a las personas y las convierten en zombis. La magia del vudú, como vemos, se empieza a mutar hacia la ciencia corrompida (especie de magia negra), vertiente que ocupará la imaginería zombi en los últimos años (basta con recordar la serie de filmes Resident Evil).

Pero volvamos a The Plague Of Zombies. The Plague Of Zombies, film heredero de la tradición Seabrook, se centra en un lejano poblado de nombre Cornwall. Allí, comienzan a morir misteriosamente los trabajadores más jóvenes y fuertes. Tras la pista de estas muertes llega Sir James Forbes y su hija Sylvia. Sylvia, el personaje femenino, como ocurrirá en otros filmes de zombis, es una pieza capital de la trama, pues ella es secuestrada por Squire Hamilton, el dueño de una mina supuestamente abandonada quien vivió algunos años en Haití y aprendió allí las prácticas del vudú. Pronto se descubrirá que Hamilton está usando tales prácticas para crear un ejército de zombis esclavos que trabajen para él en la mina. Sin duda, la herencia de William Seabrook está allí muy presente.

Mucha imaginería religiosa, mucho maquillaje tenebroso, mucho misterio y mucha acción, The Plague Of The Zombies es otro de esos clásicos que podrás disfrutar en el ciclo de terror dedicado a las B-Movies que Max te tiene preparado éste y todos los jueves del mes septiembre. Disfrútalo este jueves 15 a la medianoche, y descubre Max.

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