Comienza el ciclo Sujetos de Culto con el cuerpo de Raquel Welch

por max 5. noviembre 2011 08:43

 

Que hable un poco de cultura y contracultura, que diga las causas por la que Raquel Welch es un sujeto de culto. Y yo veo sus fotos, y me digo que no hay nada qué decir. Le decían «el cuerpo». Ella era el cuerpo. Y vaya momento en que El cuerpo eligió aparecer: la segunda parte de los años sesenta; allí, en plena ebullición de la segunda ola del feminismo.

En el año 1953, había sido traducido al inglés El segundo sexo de Simone de Beauvoir. En 1961 John F. Kennedy estableció una Comisión Presidencial multidisciplinar sobre el status de la mujer; el informe encontró discriminación en casi todos los aspectos de la vida de la mujer. Ese mismo año, 60 ciudades del país conocieron las protestas de calle de miles de mujeres contra las armas nucleares. En el 63, Betty Friedan, la teórica y líder del movimiento feminista norteamericano publicó el ensayo La mística de la feminidad, donde criticaba el rol femenino en la sociedad y sus numerosas formas de alienación. En 1966, Friedan fundó NOW (National Organization for Women), un compendio de grupos feministas distribuidos por todo los Estados Unidos que llegó a tener más de 500.000 activistas en los 50 estados. Eran los años de feminismo radical, movimiento que hablaba de lucha de poderes, del derrocamiento del patriarcado y de un nuevo equilibrio social donde la mujer tuviera un rol preponderante. Eran los años del poder del amor, los años del poder hippie. En el mundo de la moda Mary Quant hacía de la contracultura un negocio vendiéndoles ropa hippie de fábrica a los hippies. Twiggy, la modela por excelencia de la Quant, era una chica delgada, esmirriada, cero curvas, cero carnes. Twiggy era el nuevo modelo de la belleza, una belleza diferente, más acorde con las ideas de femineidad que izaban las representantes de los derechos civiles de la mujer.

 

(Twiggy)

 

Twiggy era linda, la cámara la amaba, pero NO tenía el cuerpo del deseo. De hecho, en 1966 Twiggy fue nombrada rostro del año por el periódico Daily Express en Inglaterra. El rostro, no el cuerpo. Por aquellos lados de Europa, también otra chica causaba sensación, se trata de Uschi Obermaier, una modelo y actriz que llegó a ser considera el icono sexual de la generación de 1968. Uschi, la diosa hippie de la revolución sexual, era delgada y pequeña, y sus senos infantiles fueron objeto de culto y fotografiados frontalmente para revistas en cantidad de ocasiones, a manera de representación de la nueva belleza.

 

(Uschi)

Así estaban las cosas con las mujeres en aquel tiempo; así los asuntos de la estética que la contracultura (siempre de la mano de la cultura) buscaba imponer e imponía. Y entonces, en 1966 sale en Estados Unidos una película donde los dinosaurios y los hombres convivían en una no muy feliz armonía. Se trataba de una producción de la compañía Hammer que versionaba un film exitoso de los años 40. Un millón de años antes de Cristo (One Million Year B.C.) es una historia de lucha y sobrevivencia, un film bastante simpático que tuvo el gran mérito de mostrar en traje de baño cavernícola a una espectacular actriz que ya se había mostrado en uno que otro film, pero que ahora, con aquellas escasas ropas, deslumbraba a todo dar.



Estamos hablando de la joven Raquel Welch, Loana en el film, una cavernícola guerrera, una mujer de armas tomar, pero con un cuerpo que estallaba en curvas, en carnes, en delicias. Raquel no era Twiggy, Raquel no era Uschi. Raquel era una belleza completa, una belleza absoluta; Raquel era el cuerpo. Todos los hombres de planeta y todas las mujeres que quisieran podían idolatrarla, podían desearla, podían pegar su afiche de la pared de su cuarto. No importaba cuánto gritara y despotricara el feminismo, Raquel Welch era la mujer de las mujeres. Raquel estaba más allá del feminismo. Ella fue una diosa, y como diosa estaba investida de un poder supremo. Era superior al macho, superior a cualquier patriarcado. Aquel producto cultural, en el fondo, terminaría siendo, a mi modo de ver, una magnífica expresión de lo contracultural. Raquel Welch les recordaba a todos, pero en especial a todas, que el cuerpo también era parte de la revolución, parte fundamental de la mujer, y que para nada debía ser despreciado. Quizás sin estar muy consciente de lo que hacía, Raquel Welch trajo esta nueva dimensión, estas nuevas significaciones a una época convulsionada por las ansias de liberación de las mujeres. Ella, y su cuerpo, estuvieron allí para transmitir un mensaje tan antiguo como la humanidad misma.


 

Este lunes 7 de noviembre, Max comienza un ciclo muy especial titulado Sujetos de culto, centrado en actores y directores que han dejado su huella en la cultura y la contracultura del arte y el entretenimiento. Son veinte artistas en veinte filmes que podrás disfrutar a partir de este lunes hasta el 2 de diciembre. Woody Allen, Jack Nicholson, Stanley Kubrick, Divine, Daniel Day-Lewis, George Lucas, Martin Scorsese, Warren Beatty, Clin Eastwood, Al Pacino, Natalie Wood, Elizabeth Taylor, entre otros, estarán presentes en este maravilloso ciclo que comenzará, como ya vemos, con el cuerpo de Raquel Welch.

Recuerda, Un millón de años antes de Cristo, comenzando el ciclo Sujetos de culto, este lunes 7 de noviembre, por Max.

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