Ciclo de cine de películas laureadas en Cannes

por max 4. mayo 2012 12:20

 

Viene ya la sexagésima quinta edición del festival de Cannes. Se celebrará entre 16 a 27 de mayo. En el cartel del festival de los festivales estará Marilyn Monroe, pues este año se cumplen 50 años de su desaparición. Y el presidente del gran jurando será Giovanni (Nani) Moretti, director de la ya clásica cinta La stanza del figlio (2001).

A propósito de esta celebración de arte cinematográfico, Max nos trae cinco películas premiadas en Cannes. Cada lunes de mayo y en el primer lunes de junio, a las 22, podrás disfrutar de unas de éstas excelentes muestras del arte cinematográfico: No one Knows about Persian Cats (7 de mayo), Un homme qui crie (11 de mayo) Des hommes et des dieux (21 de mayo), Octubre (28 de mayo), Año bisiesto (4 de junio).


 

Hablaremos hoy No one Knows about Persian Cats (2009), un film iraní dirigido por Bahman Ghobadi, un director de 43 años que ya venía desde 2000 dándole vueltas a Cannes y en específico al premio Un Certain Regard, que como se sabe es una sección paralela del festival que premia filmes con estilos originales, diferentes, innovadores y de historias retadoras. No one Knows about Persian Cats ganó en esta sección el premio especial de jurada.

La cinta se centra en la imagen del gato como animal nocturno, que va por las esquinas, que se esconde, que conoce los rincones. El gato como un animal subrepticio, que ama la noche aunque sabe que la noche es peligrosa, que en la noche podría perder la vida. Pero en realidad nadie sabe qué hacen los gatos en la oscuridad. Nadie lo sabe, porque se funden con la noche, porque su esencia es el goce en el misterio.

A partir de estas ideas, Ghobadi nos trae una historia de atrevimientos, de valentía juvenil en contra de un régimen obtuso, de radicalismos teocráticos que quiere mantenerse cerrado al mundo contemporáneo, y que considera que las manifestaciones culturales de nuestro tiempo, como por ejemplo el rock, son perversión, maldad y locura. Los dos jóvenes de esta historia están a la búsqueda de formar una banda de rock, de vivir de una manera universal, de expresarse y sentirse libres. Nada pareciera más normal, ¿cierto? Pero no lo es, en Irán no lo es, y esta historia nos cuenta este absurdo y la lucha por pasar por ese encima de ese absurdo.

No one Knows about Persian Cats, este lunes 7 de mayo, dentro del ciclo de filmes dedicado al Festival de Cine de Cannes. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

Io sono l´amore, o el poder andrógino de Tilda Swinton

por max 4. mayo 2012 06:18

 

Si Tilda se puede parecer a alguien es a David Bowie. Tilda es David Bowie en mujer, Bowie es Tilda en hombre. Tilda y Bowie, caras mínimas, andróginas. Ambos han jugado con su contextura, con su rostro. Ambos han jugado a la ambivalencia. A ese no sé qué mixto y poderoso. Recordemos un poco la imagen del andrógino. Su concepto en el Diccionario de símbolos de Chevalier y Gheerbrand es el siguiente: «Fórmula arcaica de la coexistencia de todos los atributos, comprendidos los atributos sexuales, en la unidad divina, así como en el hombre perfecto, sea que haya existido en los orígenes, sea que haya de ser del futuro.» Más adelante leemos: «El andrógino es el símbolo de la indiferenciación original y de la ambivalencia. Símbolo de los más antiguos según el cual el hombre de los orígenes poesía los dos sexos.» Y luego: «De una manera muy general, el Ser primordial se manifiesta como andrógino anteriormente a su polarización o, lo que viene a ser lo mismo, como huevo anteriormente a su separación en dos mitades, macho y hembra, Cielo y Tierra, yang y yin.» Si mal no recuerdo, Platón decía que los hombres, al principio de los tiempos, tenían los dos sexos. Eran hombre y mujer en uno. De todo esto también viene la idea amorosa de la «media naranja», de esa mitad del alma que las personas buscan para sentirse completos. El amor se ve así como la búsqueda y el encuentro de esa otra mitad. El amor como un modo de realización, de evolución. Porque Tilda, según lo que hemos leído, es la candidatea perfecta para la personificación de un andrógino. Tilda tiene eso, pareciera salida del futuro, pareciera un yin y un yang. Ella lo sabe y en su actuación lo ha aprovechado. Recordemos Orlando (1993) de Sally Potter, film que nos presenta la vida, a lo largo de los siglos, de un personaje que comienza siendo hombre y luego se transforma en mujer. En Female Perversions (1996), de Susan Streitfeld, interpreta a una abogada con una poderosa carga sexual que experimenta tanto con hombres como con mujeres. También me gusta recordarla en su rol de Arcángel Gabriel en Constantine (2005), donde hace una breve pero magnífica interpretación de este ángel enloquecido y poderoso. Y nada más andrógino que un ángel, ¿no? ¿Acaso no son seres perfectos, seres originarios? Luego, en las series de Narnia, Tilda interpreta a la Bruja Blanca, también un ser andrógino, gélido pero poseedor de una gran fuerza. Por supuesto, en el film que le dio el Oscar a Mejor Actriz de Reparto, Michael Clayton (2007), interpreta también un papel a todas vistas andrógino: el de una abogada ambiciosa, de carácter fuerte, que ha escalado con éxito en un mundo de hombres. El andrógino sin duda se relaciona con lo viril. El andrógino avasalla en lo sexual, avasalla con su poder, e incluso con su ambigüedad. La ambigüedad bien usada, puede ser un poder.

Otro film donde Tilda deja salir ese poder, esa fuerza oculta del andrógino, es en Io sono l´amore (2009) de Luca Guadagnino (The Protagonists). La actriz interpreta acá a una refinada dama una familia en decadencia. Los hechos se desarrollan en Milán en casa de un patriarca que va dejando atrás sus tiempos de dominio para ceder su lugar a los más jóvenes. No obstante, su retiro instaura la crisis, y dentro de esa crisis aristocrática, Emma (Tilda Swinton) dejará escapar todas las fuerzas apresadas. Mientras la acaudalada familia Recchi va muriendo, Emma, casada, aburrida, frustrada, falta de amor, comienza a despertar en un desenfreno sexual y poderoso lleno de luz y oscuridad al mismo tiempo. Entre silencios, dramas ocultos, tomas magníficas y aires de elegancia, la actuación de Tilda Swinton destaca y sobrecoge. Su despertar, no cabe duda, resulta a los ojos del espectador un cataclismo andrógino.

Io sono l´amore, este domingo 6 de mayo, con retransmisión el martes 8. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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