Monty Python: Almost the Truth, o lo mejor de la comedia británica en un documental

por max 29. octubre 2011 03:41

 

La risa siempre ha sido un problema. El humor, como parte de esos mecanismos de la risa, también. Baudelaire, en De la esencia de la risa…, hace un repaso a las consideraciones de la risa en la cristiandad, y nos dice lo siguiente: «la risa humana está íntimamente ligada al accidente de una antigua caída, de una degradación física y moral.» Vemos acá a la risa unida al pecado, al demonio, surgida luego de la tentación. En el Paraíso que aún no ha conocido la mordida de la manzana, dice Baudelaire, la alegría no se expresaba con la risa, la risa no deformaba los rostros. Para la Edad Media el rostro deforme es demoniaco, la belleza es celestial. Y claro, la risa deforma al rostro angelical, hace que el cuerpo se sacuda, y cuerpo que se sacude es cuerpo poseído. Recordemos El nombre de la rosa de Umberto Eco. Todos los asesinatos que en aquel monasterio se deben a un libro envenado a propósito por el monje Jorge de Burgos. ¿Por qué a ese libro el monje le ha envenado sus páginas (de la lengua al dedo que mueve la hoja) con el solo fin de que muera cualquier monje que lo lea? Pues porque es un libro escrito por Aristóteles que trata sobre la risa. Sí, la risa no sólo resultaba diabólica por su relación con la deformidad, sino también porque la risa denotaba superioridad, y nadie, nadie en el Reino del Señor, podía sentirse superior. Dice Baudelaire: «La risa proviene de la idea de la superioridad». Esa misma idea la manejará también Hobbes en el Leviatán. La risa es producto del orgullo y de la aberración, como orgulloso y aberrado es Satán. Pero también, debemos estar claros, el llamado a pecar es una expresión de libertad. Eva se atrevió a contradecir el mandato de Dios, Eva dijo no, y al decir no, eligió, fue libre. Eva mordió la manzana, dejó de ser una tonta feliz que no pensaba, que no se atrevía a contradecir un solo mandato: con la mordida de la manzana nace la libertad y la inteligencia. El humor nace cuando el hombre deja de ser un borrego, nace de la inteligencia. El humor, eso sí, es algo más que la simple risa. El humor es esa operación del espíritu que actúa sobre la realidad, que la percibe en sus miserias, y la devuelve convertida en una crítica mordaz, en un desparpajo, en un discurso cargado de inteligencia y dobles sentidos. El humor es ataque y es crítica. El humor no tiene piedad con nada. Con todo se mete, pero principalmente con el poder. Con el poder político, con el poder social, con el poder eclesiástico, con el poder de la farándula, con las normas instauradas, con los miedos (el miedo es un poder que te domina) y con la lengua (el poder del Estado). Por eso, el humor se entretiene en el juego de palabras y retuerce el idioma. Por eso, a través del absurdo, la tontería y el surrealismo, el humor parodia y satiriza a los poderes. Su lógica es una lógica distinta a que pretende dominar el mundo.

Uno de las culturas que mejor maneja el humor, ya lo señalé en otro texto, es la británica. La tropa de los Monty Python, quizás la más famosa de todas las tropas de humor anglosajón, es un ejemplo de lo que es verdadero y puro humor. Los Monty Python, con el nombre ya instaurado, nacieron oficialmente en octubre de 1969, cuando salieron al aire en la BBC con un programa que llevaba el nombre de Monty Python Flying Circus (aunque ya venían trabajando juntos desde hace algunos años). El elenco estaba conformado por los comediantes John Cleese, Terry Jones, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin y Graham Chapman. De ellos, Terry Gilliam era americano y Terry Jones galés, los dos únicos no ingleses. Por su parte, Gilliam fue principalmente el dibujante del grupo (sus ilustraciones para los Python son un clásico), pero también actuaba a destajo. Más adelante, como ya todos sabemos, se convertiría en un director de culto con filmes como Brazil, Twelve Monkeys, entre otros, y más recientemente The Imaginarium of Doctor Parnassus.

A los Python, por fortuna, se le permitió hacer lo que quisieran en su programa de la BBC, constituido básicamente por pequeñas escenas, entrelazadas unas con otras, por lo general, por las ilustraciones de Gilliam. Esa libertad les permitió hacer obras maestras del humor, cargadas de absurdo, sátira, ironía y mucha imaginación. Hicieron además discos, libros, teatro y en 1974 su primera película: Monty Phyton and the Holy Grial, a la que seguirían Monty Python´s Life of Brian en 1979, Monty Python Live at Hollywood Bowl en 1982 y Monty Python´s The Meaning of Life en 1983.

¿De dónde sale este particular nombre? Pues cada uno de los Python tiene una versión distinta, aunque siempre concuerdan más o menos en lo mismo. Lo de «Flying Circus» vino al parecer como imposición de los ejecutivos de la BBC quienes propusieron aquella pequeña frase horrorizados ante títulos tan delirantes como The Toad Elevating Moment (algo así como El momento de elevación del sapo), o A Horse, a Spoon and a Basin (algo como Un caballo, una cuchara y una escudilla). Lo de Python, al parecer, surgió de Cleese, quien gustaba usar nombres de animales como recurso humorístico. Y lo de Monty porque a todos los sonaba como el nombre de alguien rudo, zarrapastroso, simpático en su torpeza. Así que la BBC puso de su parte y la tropa de la suya, y de allí surgió el nombre.

Pero si quieres saber más, Max te invita a disfrutar de Monty Python: Almost the Truth (2009), un documental producido por la cadena IFC (Independent Film Channel) en celebración de los 40 años de la primera transmisión del Monty Python's Flying Circus. Originalmente lo que salió al aire contenía seis largas partes, luego se redujo a una hora para poder ser distribuido a otros canales de televisión. Se trata de un recorrido a la historia del grupo, a los inicios de cada uno de los Python en el género del humor, hasta su última película. Entrevistas con Michael Palin, John Cleese, Eric Idle, Terry Jones y Terry Gilliam, más a otros amigos y fanáticos célebres, va estructurando el complejo recorrido de la tropa. Los entretelones, el amor por el trabajo (ellos no hacían más que trabajar y casi no tenían vidas personales), la muerte de Chapman en 1989, sus problemas con el alcohol.

Monty Python: Almost the Truth es un trabajo a la altura de sus homenajeados, divertido y conmovedor, que nos informa de los funcionamientos internos del grupo y también nos deja ver una clara panorámica de su importancia, del su legado.

Monty Python: Almost the Truth, este domingo 30 de octubre, por Max.

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