Still Walking, o la caminata del silencio

por max 11. julio 2011 11:21

 

Una película que cuenta desde el silencio, porque el silencio, para quien lo sabe, para quien entiende su arte, el silencio siempre habla. El silencio hace arte, hace poesía. Dice Octavio Paz en El arco y la lira, hablando de la poesía y, claro está, del silencio: «Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia». Cada cosa vivida es ya una ausencia. Es un espectro que vive en nosotros. El arte intenta recuperar esos espectros, llenar esas ausencias, hablar desde el silencio. El lenguaje es una estructura porosa. Las palabras no son suficientes para explicar el mundo. La imagen tampoco. Una misma imagen puede tener una gran cantidad de significados. Lo mismo que un momento vivido. En el presente se conjuga el pasado, y el pasado, desde ese presente, tiene varias lecturas en varias personas. Y así, no sólo el pasado no es uno solo, sino que el presente también se modifica. Nada es estable en la vida ni en el arte. Lo que sucedió puede haber sucedido de distintas maneras desde la pluralidad de los ojos. Recordemos, por ejemplo, el cuento «En el bosque», de Ryonosuke Akutagawa, en el que un asesinato es visto desde distintas perspectivas por distintos testigos. Acá permítanme traer a otro asiático, a Chuang Tzu y su «Sueño de la mariposa». El texto dice así: «Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu». No sólo la realidad es percibida desde distintas perspectivas, sino que incluso podemos dudar de la realidad. Ante tales perplejidades, se habla poco (como lo hace Chuang Tzu) o se guarda silencio. Hay quien dice que los sabios prefieren callar. Y eso hace de alguna manera Hirokazu Koreeda en Still Walking (Aruitemo aruitemo, 2008), un film que, tal como su título lo dice, va caminando con parsimonia, sin muchas palabras, a través de un reencuentro familiar. Como cuando se habla de caminar, de andar, de ir por la vida, este film va encontrando los distintos momentos de este encuentro familiar como por azar, y lo recoge sin juzgarlos, sin predeterminarlos. Allí están, vivos o soñados, sin interpretaciones, mostrando sus distintas capas, sus distintos significados. En ellos, se descubre pues el silencio, y el cariño, el olvido y los rencores, el dolor y el amor. Allí está todo en este magnífico film del reconocido cineasta japonés, su versión de la familia, basada en sus experiencias personales. Un homenaje al pasado, al presente, a los hijos, pero sobre todo a los padres que todavía están en nosotros, viviendo en su silencio que habla.

Still Walking, este martes 12 de julio, por Max.

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