James Dean, un sujeto de culto colmado de rebeldía

por max 12. noviembre 2011 04:18

 

Es inevitable pensar en Marlon Brando cuando se habla de James Dean, o en James Dean cuando se habla de Marlon Brando. Ambos coexistieron como actores a principios y sobre todo a mediados de los cincuenta. Brando nació en 1924 y Dean en 1931. Por lo general se les compara, como actores y como astros. Las preferencias están a la orden del día, por supuesto. Sobre el amor, los actores y los colores todo y nada se ha dicho. Lo cierto es que Brando era siete años mayor que Dean, y se dio a conocer primero. Un tranvía llamado deseo es de 1951, mientras que Al Este del Edén es de 1954. Se sabe incluso que el papel de Al Este del Edén iba a ser al principio para Brando. No obstante, ambos actores resultan distintos y cada uno tiene una significación individualizada en la cultura cinematográfica. Es importante señalar que Brando siempre fue referencia para Dean. Era su ídolo, su amigo, e incluso aseguran que su amante. Pero si me pones a buscar dos películas que puedan establecer las diferencias entre ambos, yo escogería Rebelde sin causa (Rebel Without a Cause) y The Wild One. En Rebelde sin causa, James Dean deja establecido lo que será su terreno, su marca: él fue el icono del joven sensible, agresivo en su sensibilidad, perdido en sus ansias de crecer, perdido porque lo educaron sin rumbo. Ese es Dean, alguien rebelde que no conoce exactamente las razones de su rebeldía, que no sabe bien cómo ponerlas en palabras, pero que está consciente de que algo está mal entre él y sus padres, entre él y las generaciones anteriores. Edgar Morin, quien escribió sobre los mitos de Hollywood en The Stars, dijo que con James Dean «la adolescencia llegó a ser consciente de sí misma como grupo particular de edad, oponiéndose a otros grupos de edad y definiendo su propio espacio imaginario y espacios culturales.» Dean preconizó lo que luego sería la revolución del amor, la paz y el sexo; él fue una de las primeras voces alzadas. Brando, con The Wild One es más bien la imagen del tipo duro, de aquel joven que se vio obligado a ser adulto demasiado rápido. Es el otro camino, el de la adultez acelerada, o incluso el de delincuencia. Brando, el personaje arquetipo de Brando, debe dejar todo demasiado rápido, convertirse en un salvaje y ser agresivo para inspirar temor; vive en un mundo violento donde ya el problema no es la familia (el padre, la madre, las generaciones anteriores), sino la sociedad entera. Es un motorizado patotero, alguien que inspira miedo, alguien que agrede a la sociedad y que no deja resquicios para ser herido. Dean no, Dean sigue siendo un joven, y es la expresión de un joven. Está herido, y vive en su herida, padece su herida. Es agresivo también, pero deja relucir su fragilidad. Brando no, Brando es extremadamente viril y apabullante. Dean inspira ternura, sentimientos maternos. Brando fascina en su androginia. Brando es un salvaje, Dean un rebelde, así de sencillo.

James Dean, sin duda, dejó su marca cultural, y es, en nuestro imaginario ese intermediario entre lo que es la realidad y el prototipo de un joven rebelde pero al mismo tiempo frágil. Es una estrella de Hollywood, rodeado de glamur y controversia. Se decía que era bisexual, que se excitaba sexualmente con actos masoquistas, como el de apagarse cigarrillos en el abdomen. Le gustaba la velocidad, tenía autos de carrera, sus noches eran una fiesta —y dicen que una orgía— interminable. Que frecuentaba bares gay, que una de sus grandes amistades fue Roddy McDowell, el actor abiertamente homosexual que era llamado la madame de Hollywood. Que bebía demasiado, que era difícil en el trato, que estuvo a punto de perder su carrera por causa de esa poca tolerancia. Fue gran amigo de Elizabeth Taylor, admiraba a Marlon Brando, y murió joven en un hecho trágico. Se sabe que el actor Alec Guinnes, en su único y insólito arranque paranormal de toda su vida, le advirtió a James Dean, cuando éste le mostró su Porsche Spyder, que el carro le parecía siniestro y que mejor no lo volviera a manejar porque de seguro moriría. Una semana después, el 30 de septiembre de 1955, Dean murió en un accidente.

Este lunes 14 de noviembre, dentro del ciclo Sujetos de culto, no dejes de ver a James Dean en Rebelde sin causa. Descubre tus sujetos de culto, descubre Max.

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