Goethe, o la lucha entre la razón y la pasión

por max 17. febrero 2012 05:41

 

El pensamiento de la modernidad surge como reacción a la imposición del pensamiento único religioso, del poderío de la Iglesia Católica y la superstición venidos de la Edad Media. La modernidad abogaba por la razón como bandera indispensable para los nuevos tiempos, nave veloz que llevaría al hombre a un futuro mejor, que lo haría libre. La revolución industrial, el pensamiento de la Ilustración, influido en gran parte por Descartes, la vuelta al mundo clásico, su escrutinio en búsqueda de sabiduría, toda aquella firme creencia en la observación, el estudio y la utilización pura de la mente en asuntos estrictamente matemáticos y científicos, tomaron por completo el visor del mundo. Es decir, todo pensamiento superior, todo hombre o grupo de hombres que tenía el poder de influir en la sociedad empezaron a ver la realidad sólo desde esa única perspectiva y nada más. Como suele ocurrir en el acontecer de las ideas del hombre, todo se exagera, todo se toma demasiado a pecho, y todo termina siendo una forma de radicalismo. Aquello que al principio fue bueno, y además reacción a una tiranía, termina convirtiéndose en tiranía misma que no admite otra perspectivas. A finales del siglo XVIII surge en Alemania y en el Reino Unido un movimiento que será una reacción al pensamiento de la modernidad, y que es conocido como el Romanticismo. Así, este movimiento, tanto cultural como político, se convierte en crítica, en torbellino revolucionario, que alza al yo como entidad autónoma por encima de los estereotipos y las reglas universales clasicistas (de la época clásica, como se le conoce también al siglo XVIII). El romanticismo antepone el sentimiento y la aventura de la imaginación, y piensa en el poeta como un demiurgo, como un explorador de mundos diferentes y exóticos que están más allá de las fronteras, o en lo folclórico olvidado. El romántico busca la originalidad, lo nuevo, lo único; es un héroe rebelde cargado de sensaciones. Frente a la razón, el romántico opone los sentimientos, el sentir profundo y arrebatado. Por supuesto, el amor llamado romántico juega acá un papel fundamental. El amor que se siente profundamente, que es como una tormenta sobre la pradera, que de pronto se vuelve imposible, que te hace sufrir; ese es el amor que importa, el amor que vale la pena para el romántico.

El film Goethe! (2010) del director alemán Philipp Stölzl representa esta lucha entre la razón y el sentimiento a través de la historia juvenil de uno de los autores más importantes de Alemania (para muchos el más importante), quien influyó con su personalidad y su obra a instaurar el romanticismo alemán y europeo, nada más y nada menos que Johann Wolfgang von Goethe, interpretado con maestría por Alexander Fehling (Inglourious Basterds), quien le aporta al personaje la pasión temprana que se requiere para nadar entre las dos aguas de la razón y el sentimiento arrebatado, que es lo que busca en todo caso representar el cineasta.

Stölzl, muy hábil y sutilmente, propone imágenes, lugares, símbolos de ambos mundos. Por los predios de la razón, campean los deberes, el trabajo encerrado y mecánico, la institución académica, el compromiso amoroso surgido del dinero como forma de dominio, representando este dominio, este poder, por la sociedad en general y por el personaje Albert Kestner (Moritz Bleibtreu, protagonista del inolvidable Das Experiment), antagonista del héroe, jefe adinerado y dueño del compromiso matrimonial de Lotte Buff (Miriam Stein), muchacha de quien se enamora el joven Johann. Los desvaríos libertarios del futuro gran poeta, su rechazo al trabajo, su rebeldía innata, y por supuesto el amor desmedido e imposible son la contraparte que se enfrenta al mundo de la razón que he señalado. Esa lucha, esa tensión entre ambos polos contribuye a formarnos una idea del hombre que sería un símbolo de nación en el futuro, un hombre que, gracias al director, se nos muestra más humano, perdido en sus ansias y en sus búsquedas, más cercano.

Una cinta de época muy bien recreada, actuaciones magníficas, amores apasionados y poderes de la razón que intentan aplastar el sentimiento. Fresca y al mismo tiempo dramática y profunda, Goethe! se acerca con magistral sintonía a uno de los grandes poetas de Alemania y el mundo, lo cual se convierte, sin duda, en su gran logro.

Goethe!, este domingo 19 de febrero. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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