Made in Dagenham, o la mujer contra la prisión de la fábrica

por max 30. diciembre 2011 06:31

 

Uno de los aspectos fundamentales de la posmodernidad es el tema de los géneros. En el estallido de los grandes relatos organizadores del mundo, ocurre el tambaleo o la caída de la concepción centralista del hombre-masculino como el instaurador de las realidades y de los poderes. La mujer, en la posmodernidad, busca su lugar en el mundo, reclama su lugar en el mundo, su igualdad de derecho. La mujer busca su voz, y va dejando de ser ese ente menospreciado, arrinconado al hogar, o limitado a la fábrica con menos beneficios que el hombre. Hace un par de años vi Antichrist (2009) de Lars von Trier. Gran película donde Von Trier nos muestra una realidad terrible, una visión sicológica profunda: la mirada del hombre hacia la mujer. Von Trier nos señala cómo, durante siglos, la mujer ha sido temida. Así, exactamente, temida por los hombres. Ese otro ser, físicamente diferente, también ha sido considerado diferente desde el punto de vista sicológico y hasta de alma. Y quizás sí lo sea, pero aquella discordancia con respecto al hombre lo que ha creado, en el hombre, es temor y reflejo de oscuridad, de maldad, de locura. La mujer, durante siglos, ha sido la loca, la bruja, la mala. Hay que dominarla, hay que mantenerla a raya, ese es el pensamiento básico que predominó durante siglos, y eso es lo que nos muestra Lars von Trier en su terrible film. Alguien menos precavido podría considerarlo como un horror más contra la mujer. Pero no es así, el director habla más bien de lo contrario. Antichrist es una defensa a la mujer.

Pero disculpen que haya utilizado un film para hablar de otro. Me toca hablar en realidad de Made in Dagenham (2010), un trabajo de Nigel Cole (Calendar Girls, Saving Grace), que se centra en la fábrica, ese lugar de encierro, de disciplina. Michel Foucault habló de ello en Vigilar y castigar y en otros textos. La fábrica se asemeja a la cárcel, se asemeja a la academia militar, se asemeja al colegio. La fábrica es un lugar de muchos, vigilado o controlado por pocos. La fábrica es el lugar donde el cuerpo se adiestra, se domina y se vuelve eficiente en función de producir; allí no se revela, allí el cuerpo de la mujer es una máquina y no una tentación. Es en ese recinto industrial donde Cole ubica la historia, y se centra en un hecho histórico, ocurrido en 1968 en la fábrica Ford de Dagenham, Inglaterra. Fundamental la actuación de la actriz Sally Hawkins en su rol de Rita O´Grady, un personaje que no existió en realidad pero que es una fusión y un recuerdo de las líderes de aquel movimiento que abogó igualdad de condiciones para las mujeres trabajadoras de la fábrica. Cole, como es su costumbre, elige contar la historia con cierta frescura, sin caer en las oscuridades de un Von Trier, y sí dándole cierto toque de comedia, de sabrosa ligereza, que le otorga un aire de humanidad, de esperanza, de alegría y de triunfo a la lucha de este luminoso film.

Made in Dagenham, este primero de enero, por Max.

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