Nacidas para sufrir, o la comedia de la soledad

por max 23. febrero 2012 13:17

 

¿Qué tan valiente puede ser uno con la soledad? Hay quienes dicen que aguantan, hay quienes creen que pueden. Quizás sí, quizás algunos tengo esa fuerza. No obstante, el film Nacidas para sufrir (2009), de Miguel Albaladejo, es una comedia que gira en torno a las angustias, las resistencias y las luchas que nacen del posible enfrentamiento con los espacios inmensos de la soledad. Flora (Petra Martínez) descubre de la noche a la mañana que ha vivido toda su vida la vida de otros, cuidándolos, educándolos, preparándolos para el futuro. Ha sido una abnegada, o una resignada, que en sus pequeñas provincias de la existencia se sacrificó como lo hacían muchas mujeres de antaño —y todavía hoy— por los demás. El ideal cristiano (la figura de la joven monja no está de más) allí de fondo, el amor al prójimo que hará feliz a la humanidad entera. Ha sido buena, se ha esforzado por ser buena y por hacer el bien, lo que en ocasiones, eso de ser bueno, se convierte en competencia entre mujeres. Ser buenas y sufrir, sufrir y ser buenas. Siempre y para siempre.

Sin embargo, cuando ya se encuentra libre de los penosos cuidados, cuando ya sus sobrinas huérfanas han crecido y se han ido, Flora se da cuenta que lo que le viene es una andanada de soledad. Con setenta y dos años encima, está cerca de caer en la vía fácil (para los familiares) del geriátrico. ¿La solución para no caer en el olvido? Casarse con Purita (Adriana Ozores), una joven sumisa que la acompañó siempre en sus labores. Así de sencillo, así de descabellado. Aunque pudiera parecernos en ciertos momentos que la excusa no resulta tan excusa, y que la señora abnegada y buena en el fondo es más bien una tirana que encuentra a su esclava.

Miguel Albaladejo logra, dentro de los esquemas del costumbrismo y la comedia, traer a lo rural asuntos contemporáneos e incluso universales. Porque la provincia, el lugar campesino no está aislado del mundo, y lo que se nos antoja propio de la ciudad, también en estos predios se vive, quizás con más escándalo y entre chismorreos de señoras, pero allí está. La soledad, ese tema tan citadino, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, las uniones amorosas en donde la edad es abismal, todo eso está allí, en un trabajo coral conformado de mujeres, de mujeres buenas, caritativas, no sé al borde de un ataque de nervios (es inevitable recordar a Almodóvar), pero sí de la soledad, de un miedo a la soledad que se antoja divertido en su manera de presentarlo. No obstante, detrás de todo, entendemos que la comedia es una puerta a la crítica social, aprendizaje que obtuvo el cineasta directamente de su maestro Luis García Berlanga, con quien trabajó en Todos a la cárcel.

Comedia negra y ternura en un film que logra equilibrar la situación con el drama para aportarnos frescura, reflexión y gratos momentos. Nacidas para sufrir, lo mejor del cine español, este sábado 25 de febrero. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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