Retornos, o más del thriller provinciano

por max 6. junio 2012 07:39

 

Retornos (2010) de Luis Avilés Baquero me lleva a pensar en David Lynch. En ese Lynch que se mete en la vida más profunda de un tranquilo pueblo, y allí descubre la fuente del mal. Lynch y su Blue Velvet (1986), Lynch y Twin Peaks (1990-1991), Lynch y su Fire Walk With Me (1992). El cineasta que nació en un pequeño pueblo de Montana ha hurgado y ha encontrado una oreja, un muerto de pie, burdeles, satanismo, una chica muerta que tenía que ver con burdeles y sobre todo, bocas que callan entre el silencio de los árboles, que aprietan muchos los labios, porque guardan terribles secretos. Lynch es uno de los grandes maestros del noir pueblirino. Luis Avilés Baquero, de Colombia a Galicia, ha tomado esos caminos verdes y sinuosos y nos ha regalado Retornos, una thriller de corte intimista (en el fondo, no hay nada más íntimo que un crimen) que tiene lugar en las tierras provincianas de Galicia (la cinta fue rodada en Noia y en otras localidades coruñesas), un mundo cerrado, pequeño, donde el pasado nunca se borra, donde es marca en la frente, y donde, además, la gente prefiere callar los horrores del presente, quizás para evitar esas mismas marcas de Caín y seguir tranquilos, mientras todo por dentro se desmorona. No se equivoca quien hace el mal, se equivoca quien hace pública su maldad, o su error con visos de maldad. Se condena quien expía sus pecados, no quien comete el pecado. Eso lo descubrirá Álvaro (Xavier Estévez) cuando regrese a su pueblo natal después de diez años y encuentre que sus errores siguen vivos en la mente de los demás, y que, sin embargo, tras los más acerados silencios se esconden oscuridades inconfesables. El regreso al infierno no será otro que el regreso a la intimidad, a la familia, ese lugar que origina todos los infiernos posibles y donde se ocultan los secretos más penosos. Por el camino de las novelas de Ross McDonald —experto en pecados familiares ocultos— y con este ingrediente además lynchiano, Avilés Baquero se faja a buscar la instauración de la verdad tras la violencia silente de la prostitución inmigrante, la estrechez de miras, el drama familiar adúltero, el vicio y la muerte. No son pocos los elementos que hacen juego de sombras, de espejos y espejismos en la cinta de Avilés Baquero. Sin embargo, en esta su opera prima, el director se maneja con cuidado, con tino y respeto hacia los grandes maestros, lo que termina dándole una buena cantidad de puntos a su favor. Eso sí, inolvidable la lluvia. La lluvia siempre lavando aquello que ya no puede ser lavado, fraguando una redención quizás imposible.

Retornos, este sábado 9 de junio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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