
Three Quarter Moon (2011) del director alemán Christian Zübert, nos presenta a un muy amargado conductor de taxi de nombre Hartmut Mackowiak, interpretado por Elmar Wepper (un actor conocido de sobra en la televisión alemana), quien anda dando vueltas por Nuremberg, apesadumbrado profundamente, pues su esposa lo ha dejado después de treinta años por el elegante conductor de un Volvo. Así, no hace más que quejarse de su infortunio, y además, de los inmigrantes que llegan a su país. Cierto día, se atraviesa en su vida una niña de seis años de nombre Hayat. La niña es, nada más y nada menos, que turca. En el primer momento, Hayat va acompañada de su madre, una cantante de crucero, que pondrá a la niña bajo el cuidado de la abuela, mientras ella termina su temporada de trabajo. La abuela de la niña, por supuesto, vive en un barrio de inmigrantes. Hartmut va tan copado de su propia rabia, que no para de hablar mal de los extranjeros. La madre de Hayat, horrorizada, lo llama «nazi». La niña, por supuesto, no tiene idea de lo que eso significa. Cuando su abuela colapse, y ella quede sola en medio de una ciudad desconocida, recordará al señor «Nazi», el único alemán que ha conocido, y se le montará de inmediato en el taxi a las afueras del hospital donde han llevado a su abuela sumida en el coma. Acá, por supuesto, comienza el drama y la comedia en torno a estos dos personajes que, por muy diferentes que parezcan, en el fondo parecen enfrentar una crisis muy parecida. Ambos, no cabe duda, están solos en el mundo, y dentro de esa soledad, los dos establecerán una relación que ocupará un espacio particular, que no es oriental ni occidental, que no es ni la luna de acá ni la de allá, sino una luna del medio, una luna que no se va a los extremos. Allí, dentro de ese lugar, cada quien aprenderá de la cultura del otro, dados además a una especie de mayeútica socrática donde se explorarán los asuntos de la vida, de la muerte y del amor. Porque esta historia, para dar un salto de Sócrates a Platón, es sobre el amor, sobre el amor que surge de la amistad y de la comprensión de los seres humanos entre sí.
Claro está, el tema de un viejo amargado que se deja ablandar por una niña o un niño, no es nada nuevo. Podemos pensar en Kolja, película checa dirigida por Jan Sverák, ganadora además del Oscar a Mejor Película Extranjera en 1997. O también en Léon, de Luc Besson, que es de 1994. Y podemos seguir nombrado si quisiéramos. Pero la vuelta que le da Christian Zübert a su trabajo tiene que ver con la Alemania contemporánea, con esa relación de hoy en día entre alemanes y turcos. De hecho, la esposa de Christian Zübert es turca, y es allí, en ese intercambio, en ese choque, en esa convivencia amistosa es donde se centra el director.
Three Quarter Moon, este viernes 8 de febrero. Diferencias, igualdades, lunas en cuarto creciente, amistad, comprensión. ¿Qué ves cuando ves Max?
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