El juramento, vida y documental después del 11 de septiembre

por max 26. enero 2012 12:59

 

La filmación de un documental puede hacerte creer que el destino existe, o puede llevarte a pensar que la vida es realmente un caos sin sentido. Un documental depende de los vaivenes, del flujo, de aquello que va a apareciendo en tu camino. Difícil es planificar un documental. Pero si al final, todas las piezas encajan, si al final te quedas con la sensación de que afuera estaba todo esperándote, sólo que te lo pusieron más o menos difícil, entonces tendrás horas y horas de material fantástico que deberá ser condensado bajo tu óptica y la de tu editor.

La directora Laura Poitras sabe muy bien que el mundo allá afuera está hecho de conexiones inesperadas, de sorpresas, de caminos largos, de momentos maravillosos, de cortinas, cortinones, de pañuelos, velos, y de mentiras y verdades tan estrechamente unidas que no queda más remedio que pensar que la fragmentación no existe y que detrás de los hechos, hay algo unificado, algo que cohesiona todo, algo esférico quizás, pero nunca sencillo, nunca simple. Desde el 2006, Laura Poitras anda armando una trilogía de documentales que gira en torno al tema del terrorismo y a la catástrofe del 11 de septiembre, tal como si buscara abarcar la totalidad de esa esfera, como si a través de sus documentales buscara mostrar la unidad que existe en cada cosa de la existencia, del bien y del mal de la existencia. Comenzó con My Country, My Country, documental centrado en un medico iraquí aspirante a político con aspiraciones democráticas en pleno tiempo de la invasión americana, para seguir con El juramento (The Oath, 2010), una filmación que le tomó a la cineasta unos cuantos años de idas y venidas de Estados Unidos a Yemen. En un principio y siempre bajo una perspectiva micro-macro, ella quería mostrar un regreso, la vuelta al hogar de algún prisionero islámico de Guantánamo, de alguien relacionado con Al Qaeda que fuese declarado inocente y que volviera a la patria. Para ello, Laura Poitras consiguió a Salim Hamdan, quien se encontraba en la prisión y en pleno proceso. Poitras, no obstante, viajó a Yemen a la búsqueda de entrevistar a su familia, y en esa búsqueda llegó al concuñado de Salim, un hombre fascinante de nombre Abu Jandal. Salim, cabe decir, había sido chofer de Osama bin Laden, y Abu, uno de sus guardaespaldas. Ambas se casaron con unas hermanas por mandato del mismo Osama, pero al final Salim, el simple chofer, fue quien fue capturado y enviado a Guantánamo, mientras que Abu, el más activo, el más radical, quedó libre. Abu resultó un personaje demasiado fascinante, y el documental absorbe ese poder. Salim pasa a ser una voz, una presencia invisible, y Abu, en cambio, lo ocupa todo. Es un hombre carismático, bien parecido, que habla con la gente y además está convencido de que occidente es el enemigo. Se expresa abiertamente, pero no apoya el terrorismo. Pareciera tener un alma trasparente. Cuida de su hijo, es bueno con él, trabaja duro. Se trata de un hombre común y corriente que vive su tiempo y su cultura. Incluso, a la vuelta de Salim, no enteramos de sus faltas, de sus miedos, de aquello que en el pasado supuestamente hizo. Allí entonces entendemos, o creemos entender, que la vida a veces es más grande que cualquier radicalismo, que cualquier juramento de muerte. Ese amor por la vida que allí vemos, es como hacer un documental. Al documental uno lo afronta con una convicción, con un paquete de ideas preconcebidas, pero entonces la realidad nos enfrenta y nos dice que no, que la cosa no es así. Lo mismo ocurre con la vida y las convicciones. La vida, el instinto de vida, es más grande que cualquier convicción, que cualquier idea. La historia que cuenta Poitras no es fácil, porque bien sabemos que los predicamentos que están detrás de estos dos hombres tan humanos y tan cercanos, son los mismos que llevaron a la destrucción de las torres gemelas y a tantas muertes. Entender no es lo mismo que justificar, ver el lado bueno de alguien no es abrirse, amar y aplaudir la oscuridad de alguien. ¿Quiénes son estas personas que quizás estuvieron a nada de formar parte de ese grupo de asesinos suicidas? ¿Qué piensan, qué pensaban? El documental gira en torno a eso y, como una película de suspenso, va girando en torno a el misterio. El misterio del ser humano, el misterio de la vida.

El juramento, este domingo 29 de enero, por Max.

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