Ricky, o la irrupción de lo fantástico

por max 13. diciembre 2011 14:32

 

Una de las leyes del género fantástico, es que, precisamente, el hecho, la acción que llamamos fantástica, surge desde la médula de la realidad. Lo fantástico, decía Julio Cortázar, es una manera casi filosófica, ontológica, de entender la realidad. Decía que lo fantástico, para él, era aquello que se oponía al falso realismo. En «Algunos aspectos del cuento» dice que ese falso realismo «consiste en creer que todas las cosas pueden describirse y explicarse como lo daba por sentado el optimismo filosófico y científico del siglo XVIII, es decir, dentro de un mundo regido más o menos armoniosamente por un sistema de leyes, de principios, de relaciones de causa a afecto, de psicologías definidas, de geografías bien cartografiadas.» En efecto, aquel racionalismo de la modernidad, se enfrenta a las críticas románticas, de las vanguardias y de la misma posmodernidad, y allí, en ese choque, entendemos nuevas maneras de comprender la realidad. Los sueños, la locura, la oscuridad, el misticismo, la religión, las excepciones. La realidad también puede explicarse por la erupción de la excepción. Seguimos con Cortázar: «En mi caso, la sospecha de otro orden más secreto y menos comunicable, y el fecundo descubrimiento de Alfred Jarry, para quien el verdadero estudio de la realidad no residía en las leyes sino en las excepciones a esas leyes, han sido algunos de los principios orientadores de mi búsqueda personal de una literatura al margen de todo realismo demasiado ingenuo.» El sentimiento de lo fantástico, según el mismo Cortázar, es ese creer, esa intuir que el mundo en que vivimos es tan sólo una parte, o mejor dicho, que la realidad que conocemos es sólo una parte de la realidad absoluta. Para conocer el otro lado de la realidad, tenemos que traspasar, y la única manera de hacerlo es fijándose, conociendo, buscando la excepciones. Esas excepciones se encuentran fortuitamente, se buscan o incluso se obligan, como hace el arte, que modifica con sus historias la realidad para descubrir nuevas caras de la realidad.

El cineasta francés François Ozon se ha caracterizado, no sé si por incluir lo fantástico en su obra, pero sí por esa capacidad para extrañar el mundo. Es decir, Ozon vuelve extraña la realidad con su mirada. Ozon gusta de las excepciones, que no necesariamente son fantásticas. No obstante, en el film Ricky (2009), el director sí echa mano de lo fantástico para contar la realidad, para descubrirla. Allí, en el seno de una sociedad de clase obrera, allí, en medio de las tribulaciones y luchas de una pareja de escasos recursos, allí donde no alcanza para el sueño y las esperanzas, Ozon hace nacer un niño al que le irán saliendo alas. La intromisión de lo fantástico se convierte en una oportunidad para ahondar en la sicología de los personajes, para explorar en los miedos y las alegrías, para iluminar oscuridades. Ozon, en medio de un universo cinematográfico como el francés, que tiende hacia el ritual realista de la representación en torno a la vida burguesa, en medio de un cine que también, en ocasiones, ha pecado de serio por autoral, se muestra como un autor que, paradójicamente señala la realidad a pesar de usar el extrañamiento y lo fantástico, y que se ha terminado constituyendo en un autor serio, aunque usa constantemente el humor. Así es Ozon, así resulta Ricky.

Ricky, este jueves 15 de diciembre, por Max.

Para retransmisiones, haz clic acá.

Vidas privadas, especial Gael García Bernal (parte 2)

por max 23. mayo 2011 09:09

 

Hablemos de Fito y de Gael. De Fito, porque a Fito Páez siempre lo llamaremos Fito. A ese músico que recreó los mejores años de nuestra universidad, sin duda lo hemos de llamar simplemente por su nombre. No Rodolfo, sino Fito. Fito que ya no sabemos bien por dónde anda estos años con su música. No obstante, sí podemos decir que quiere andar por los lados del cine. Desde 1994 anda eso, buscando ser director. Comenzó con un cortometraje, La balada de Donna Helena, una pieza bastante surrealista con robos de carros, infiernos, amores y cámaras fotográficas letales (eso de la cámara fotográfica, siempre me recuerda un poco a Cortázar). Pero habrían de pasar siete años para que Fito saltara del corto al largo, su primer largo, el que disfrutaremos en junio por Max.

Se trata de Vidas privadas (2001), un drama intenso y complejo que pone la lupa sobre las historias de aquellos que sufrieron las atrocidades de la dictadura argentina. Mundo de cicatrices, mundo de silencios ponzoñosos que a veces afloran en la realidad en forma de extraños comportamientos, o que esperan, esperan no para aflorar sino para estallar. Carmen Uranga, personaje interpretado por Cecilia Roth (en aquel entonces musa de Fito), interpreta a una mujer llena de esos silencios, una mujer que ha sido llevada al limbo, al umbral de la inexistencia por causa de los dolores sufridos. Ella, durante la dictadura, perdió a su esposo y a su hijo, e incluso dejó su patria. Ahora, en el momento que la historia nos ocupa, vuelve a la Argentina para visitar a su padre enfermo, pero también para encontrarse con esos lugares donde amó y sufrió, esos lugares antes de su limbo. Porque así vive ella, en la fantasmagoría. Carmen es un fantasma, un fantasma alejado del dolor y de sí misma. Tanto que ha adoptado un extraño hábito de vida sexual con el fin de mantenerse alejada de la realidad: contrata a parejas para que tengan sexo en la habitación de al lado mientras ella se masturba escuchándolos. Hay acá, una vez más, cierta referencia, creo yo, de Cortázar, en especial en lo que respecta al cuento «La puerta condenada», donde un hombre en un hotel escucha lo que ocurre en la habitación de al lado. La versión de Fito podría quizás venir de allí, pero con cierto elemento erótico, claro está.

Bien, sigamos: Carmen romperá el celofán, y la realidad y los recuerdos volverán sobre ella. Los cuerpo también estarán allí: el cuerpo de ella y el cuerpo de Gael García Bernal, quien interpreta en ese caso a un joven modelo que también presta servicios sexuales. Por supuesto, la elección de Fito ha sido adecuada: Gael tiene lo que es necesario. Gael el explorador, Gael el conquistado es un tipo guapo, rodeado de cierto aire de misterio, que se explota en el film a conciencia. En Vidas privadas, nuestro homenajeado demuestra una vez más su gran talento: se presenta superficialmente erótico al principio, y luego se va abriendo hacia el enigma, el secreto y su propio drama. Ese cambio sutil y complejo confirma su talento.

    Vidas privadas, el jueves 16 de junio dentro del ciclo dedicado al actor Gael García Bernal. Descubre Max.

archivos
 

etiquetas
 

más comentados