Somos lo que hay, o el canibalismo como metáfora

por max 11. julio 2012 08:45

 

El canibalismo forma parte de una antigua manera de entender el ritual sagrado. El hombre que comía a otro hombre estaba participando de la esencia sagrada que hay en el otro. Esa esencia que es su sangre, y no sólo su sangre, sino también la carne, que es fuente de vida, que da fuerza, que alimenta. La carne y la sangre son esencia. La muerte, a manera de misterio, era develada en el sacrificio. La naturaleza no sólo es la dueña de la muerte, el hombre también es dueño de la muerte cuando sacrifica. Sin embargo, matar a un animal significa tener sólo la mitad de la muerte. Al sacrificar a un humano, en cambio, se obtiene la totalidad. Y al comérselo, se llega más allá, porque se entra en la sustancia de los dioses. Si yo le doy de comer el humano a los dioses para sacrificarlo, entonces, cuando yo también participo del festín de la carne humana, estoy al nivel de los dioses.

En algún momento de la historia del hombre, la prohibición de dar muerte se extendió al canibalismo. Comer carne humana fue tabú. De lo sagrado, saltamos a la divino. Seguimos comiendo el cuerpo de Cristo, pero ahora de manera metafórica a través de la hostia. Los cristianos son caníbales simbólicos. Cuerpo y sangre de Cristo comen.

Cualquier muestra de canibalismo, es considerada en nuestros tiempos, y con toda razón, algo aberrante, desquiciado. Ya el canibalismo ha dejado de ser signo de lo sagrado, y ha pasado a llenarse de otras significaciones. La locura es una de ellas, quizás la primera. El doctor Lecter, ese loco exquisito, come seres humanos, y sí, en él hay algo de cosa sagrada, de invocación a espíritus antiguos que están más allá del bien y del mal, pero sobre Lecter, antes que todo eso, prevalece la locura.

Otra significación del canibalismo sería el hambre por causa de pobreza. Y en este caso, podríamos verlo incluso, como una búsqueda de acabar con cierta violencia. En la pobreza la vida es violencia, el hambre es violencia, la amenaza de la muerte es violencia. El fin de esa violencia es la muerte misma. Matar, sacrificar, es acabar con la violencia, pero al mismo tiempo es ejercer la violencia como acto justiciero. Yo ejerzo violencia sobre quien la ha ejercido sobre mí, o sobre aquel que es una representación de la sociedad que me ha empobrecido y me ha puesto a pasar hambre.

El canibalismo del hambre es una metáfora de la desintegración social, y por ende, de la desintegración de la familia. Somos lo que hay, primer film del mexicano Jorge Michel Grau, hace uso de esa vertiente caníbal para contarnos una historia a mitad de camino entre el film de autor, el nuevo cine mexicano, el gore y el drama social.

En una familia más abajo que en el medio de la escala social, acontece la tragedia cuando muere el padre, el suministrador de alimento de la casa, de la carne humana de la casa. El hambre no da tiempo para el dolor del luto (si acaso ese sentimiento cabe), pues los hijos deben ponerse de inmediato a procurarse su propio sustento. Salir a la calle, cazar víctimas será apenas el arranque de una historia donde la juventud de los tres hijos, los conflictos de familia y el careo con la sociedad aplastante serán los vórtices dentro de los que se moverá la trama de este film mexicano que ha tenido éxito en los festivales de fantasía y terror de distintas parte del orbe.

Somos lo que hay, este viernes 13 de julio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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