
Film socialism (2010) es una collage sobre la civilización occidental en video digital de alta definición constituida por tres partes y dirigida por el veterano cineasta Jean-Luc Godard. El film resulta todo un retablo alegórico, cargado de imágenes aceleradas y símbolos frenéticos que recorre el presente, el pasado y el futuro de occidente, con los griegos como bisagra cultural, y la ambición humana como generadora, por doble articulación, de progreso y barbaridad (o eso piensa quien esto escribe). Pero también, el film resulta un nuevo desafío, una provocación y una declaración del acabose del cine por parte de uno de los directores que con los años se ha vuelto cada vez más radical, hermético e insoportable (¿por qué no decirlo?).
Pero intentemos una trama. En la primera parte: Un barco, el Costa Concordia y que bien puede ser el barco de los locos pero al mismo tiempo un crucero de alta sofisticación, es el escenario para la búsqueda de cierto oro envuelto en leyendas e historias, unido esto a la interacción de personajes que se lanzan a un vórtice de intrigas y conversaciones, discursos y lenguajes. Allí, un filósofo francés (Alain Badiou, y sí, tenía que ser francés, claro), una cantante famosa (norteamericana, claro, la Patti Smith), un ex doble agente secreto, un embajador palestino, un ex criminal de guerra, una policía de Moscú (los policías son, por excelencia, rusos). En la segunda parte: los hijos de los dueños de una estación de gas en algún lugar de Francia someten a estos, es decir, a sus padres, a un interrogatorio sobre unas elecciones, que es a las vez un juicio donde se les inquiere sobre la igualdad, la fraternidad y la libertad. En la tercera parte: Egipto, Palestina, Odessa, Hellas, Nápoles y Barcelona son los epígonos geográficos para fundir la realidad con la leyenda o con el mito (lo que se une a su vez a la historia del oro), como si Godard nos estuviera diciendo que desde el inicio de los tiempos necesitamos las historias para sobrevivir, para ser humanos.
Elucubración y ensayo en torno al lenguaje (la corrupción del mismo), a las ideas y los derechos de autor de esas ideas, a la imagen y lo digital, al cuerpo y lo político, a la realidad y la mitología, esto (y quién sabe cuánto más o cuánto nada) es Film Socialism.
Godard, no podemos negarlo, es uno de esos últimos dinosaurios de la modernidad que pretende seguir haciendo un cine filosófico, ¿vanguardista?, pausado, artísticamente francés y de autor, donde se conjuga la maravilla de la estética con la profundidad del pensamiento. Pero también es un autor de nuestros tiempos, que piensa las nuevas maneras de mirar el mundo que surgen desde los medios, desde la tecnología (lo digital, que es la vez lo numérico), lo global, el ocio, el capitalismo, el cuerpo, las minorías, el individualismo y el capital (o eso supone quien esto escribe), todo un viaje de por nuestro universo de signos donde el futuro parece ser esta especie de raro socialismo del capital, del cuerpo y del placer, que nos guía hacia un lugar no muy bien determinado, donde las imágenes (la fotografía, el video, el retrato de cada instante) parecen ser la orden del día: la civilización vuelta espectáculo, esa especie de socialismo hiperreal. Socialismo, porque todos participan, todos son bienvenidos; hiperreal porque está en todas partes, por encima de la realidad, registrando la realidad, sustituyendo al realidad.
O eso piensa quién esto escribe, porque quizás esta sea una lectura superficial, una lectura equivocada. Con Gordard nunca se sabe.
Ah, por cierto, el Costa Concordia, ese mismo crucero donde Godard filmó, y cuyo nombre, Concordia, promovía el deseo de continuar la armonía, unidad y paz entre las naciones europeas, se hundió el 13 de enero de 2012, frente a la isla italiana de Giglio, en el mar Mediterráneo. Más allá del No Comment del final de la cinta, está este otra imagen, metáfora terrible que resume lo que Godard quiso —o NO quiso— decir, perfecta despedida para lo que el cineasta con más de 50 años de carrera presenta como su último trabajo, o quién sabe.
Film socialism, de Jena-Luc Godard, este jueves 24 de enero. Cine de autor, ruptura de fronteras, imágenes en órbita. ¿Qué ves cuando vez Max?
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