Especial de hombres beta

por max 10. febrero 2012 06:47

 

Los hombres beta llegaron ya, y llegaron bailando el cha cha chá, o quizás no, porque a lo mejor los hombres beta no bailan, o sólo bailan música romántica. Llegaron los hombre beta, sí, llegaron para destronar a los metrosexuales, tan sospechosos ellos. Los hombres beta más que aspecto son sensibilidad. Bien parecidos, o no, pero no absolutamente galanes, no absolutamente bien vestidos. Los hombres beta, dicen, no le temen a su lado femenino, pero son hombres, ojo, hombres que encantan a las mujeres. Son inteligentes, y no les interesa ser líderes, destacar como machos alfa. Están bien donde están, pero aún así son exitosos, porque aman lo que hacen. Dejan, sin mayor problema, que delante de ellos esté una gran mujer. Es decir, detrás de toda gran mujer, ahora hay un gran hombre beta, un buen padre, un excelente amante, alguien tranquilo, sin borracheras y sin amores extremos por el deporte, alguien espiritual sin fanatismos religiosos.

Ya hartas de tanto hombre gritón, bigotón, que va a la guerra y a cazar, ya hartas de tanto vikingo viendo deportes, ya hartas también de aquel que quiere ser más bello que ellas, que hasta sospechoso resulta con tanto cuidado facial y de vestimenta, la mujer de hoy ha vuelto la vista al hombre beta. Ella es trabajadora, ejecutiva, ella tiene claras sus metas y sus libertades; ya nadie la va estar pisoteando, ni tampoco compitiéndola en el campo femenino. Así que el hombre beta resulta algo así como el hombre perfecto, el andrógino verdadero, el hombre de los nuevos tiempos, el excelente compañero para la mujer de hoy. Bienvenido el hombre beta, si es verdad que existe. Y si no existe en la realidad, por lo menos está en el cine, y Max lo muestra este lunes, en un especial de tres películas que te hará disfrutar y donde podrás identificar si el hombre que tienes a tu lado… es un hombre beta.

 

 

Comenzamos con Love Comes Lately (2007). Esta comedia dramática del germano Jan Schütte, está basada en varios cuentos tardíos del premio nobel de literatura Isaac Bashevis Singer. Max Kohn (Otto Tausig), un escritor solitario, que gusta de su soledad, que sabe que la soledad no es un tormento, un hombre sensible, un héroe de la palabra ya de 80 años, todavía vive enamorado del amor, de la idea del amor, y todavía tiene fuerzas para amar o por lo menos, para soñar, para imaginar que ama. Un film delicado, sobrio, encantador que nos presenta a este hombre beta, ya con sus años encima, y todavía, según las groupies que le rodean, encantador.


 

Seguimos con Hombre de mentes (2009). Ewan McGregor, quien ya de por sí tiene pinta de hombre beta, es un periodista de talento, sensible, amante de su profesión y de su esposa, quien sin embargo, ha sido dejado por ella. Bob (así se llama el personaje de McGregor), siente que su (ex)mujer no lo respeta, que ella piensa que él no es un hombre; y así se va a Irak (estamos en 2009), en plena guerra, a demostrarle a ella que sí es un tipo con los pantalones bien puestos. Allí conocerá a Lyn Cassady (George Clooney), quien le revelará que formó parte de un batallón especial de Guerreros Jedi, espías síquicos del llamado Ejército de la Nueva Tierra, una unidad especial, y por supuesto secreta de las fuerzas armadas norteamericanas. Se trata de una comedia inteligente, satírica, desconcertante, muy al estilo de lo que harían los hermanos Coen, Michel Gondry, Spike Jonze o Charlie Kauffman.

 

 

Y hablando de Spike Jonze y Charlie Kauffman, cerramos con Ladrón de orquídeas (2002), la historia de un guionista, Charlie Kauffman, interpretado por Nicolas Cage, quien se encuentra en un momento crítico de su carrera creativa. Bloqueado, confundido, aún así debe realizar un guión sobre un libro de no ficción de Susa Orlean, personaje interpretado por Meryl Streep. El libro trata sobre orquídeas, y sobre un ladrón de orquídeas. Y sí bien Cage se presenta como un posible hombre beta, prestigioso, pero sensible y, para este momento de la historia, bastante perdido en su arte, para mí el verdadero hombre beta resulta este ladrón de orquídeas del libro de Susan Orlean, un tal John Laroche, interpretado por Chris Cooper. Laroche, rústico, sin dientes, desaseado, termina siendo un hombre de buenos sentimientos, interesante, casi un poeta, de quien Susan termina prendándose, y no digo más. Por cierto, Chris Cooper recibió el Oscar a Mejor Actor de Reparto por este film. Ladrón de orquídeas, de Spike Jonze con guión de Charlie Kauffman, es uno de esos filmes raros, particulares, inteligentes, que deben pasar a formar parte de la historia de las películas que siempre recordarás y admirarás. Con hombres beta incluidos.

Especial de hombres beta, este lunes 13 de febrero.

Reinventa, reimagina… descubre Max.

Love Comes Lately, o la soledad atractiva de un escritor viejo

por max 3. junio 2011 11:14

 

Soledad y escritor son sinónimos. El escritor es un solitario, al que no le gusta mucho el mundo. Su tiempo transcurre en otros mundos, no pertenece a ningún lugar en especial. Yo estoy aquí de paso, dice Jorge Drexler en alguna canción. La soledad del escritor es una soledad buscada, querida, natural. El escritor sabe vivir la soledad, o eso creemos, o en eso confiamos. La mayoría de la gente no. La gente no soporta la soledad. Por supuesto, hay casos de casos. Están aquellas mujeres que alcanzan una edad madura en solitario, por causa de divorcio o porque nunca encontraron pareja ideal. En ellas hay como un limbo, un existir fantasmal que las hace cuestionarse por sus vidas. De pronto, sienten que necesitan liberarse, que deben aportar algo nuevo a sus vidas. Su cuerpo y su espíritu sienten la necesidad de estallar, de buscar luz. La poesía, la literatura, la música. Los escritores, esos duros de la soledad, se vuelven héroes. Por la general, la gente cree que la vida de un escritor es distinta. Algunos incluso tienen fama, y se vuelven fascinantes para la gente. Viajan, llevan una vida trashumante para dar lecturas y promocionar sus libros. Y además son «sensibles». Algunas mujeres los ven «distintos» al resto de los hombres, piensan que son mejores hombres, porque tienen una sensibilidad superior, o algo así. Entonces, ocurre el acercamiento, ocurre el intento de penetrar en ese mundo que es un misterio. Se quiere entrar y descubrir, encontrar refugio allí. Hay como una necesidad de encontrar protección y también de proteger. De unir soledades. Se encuentra protección en el maestro de la soledad, pero al mismo se busca protegerlo de esa misma soledad. La atracción, por supuesto, implica un elemento erótico muy fuerte, que termina o no en la cama.

La vejez por su parte, también es sinónimo de soledad. La vejez va separando a los hombres de la sociedad, del resto de las personas. Su constitución física se lo impide. La mental también. Pero así esté bien mentalmente, con todos sus sentidos plenos, igual lo físico afecta. Pero la vejez tiene cierto atractivo entre la gente; hay algo en el hombre viejo que inspira respeto. El hombre viejo es sabio, y la sabiduría puede transmitir paz, tranquilidad.

Ahora, si unimos la soledad de la vejez con la soledad del escritor, más la fantasía de sus mundos, más el atractivo que inspira ese escritor en las mujeres, pues tenemos una historia, o tres historias que pueden convertirse luego en una gran historia, en una película. El ganador del Nobel Isaac Bashevis Singer escribió tres cuentos que tocan ese tema, tres cuentos magistrales. Años después, el director alemán Jan Schütte (Drachenfutter, SuperTex, Fette Welt) tomó estas tres historias y realizó el film Love Comes Lately (2007). La historia de un escritor que a sus ochenta años todavía anda de gira por los circuitos de lectura, despierto de mente y en plena reflexión sobre su edad y sobre su cuerpo. Max Kohn (Otto Tausig) experimenta en este film un periplo entre su mundo interno, lleno de historias imaginadas, y la realidad, imprecisa, neblinosa, donde las mujeres pasarán a formar parte fundamental de la trama. Encuentros corporales, amorosos, encuentros de alma, y durante todo el film poco claros con respecto a ese binomio imaginación-realidad del que venimos hablando. Love Comes Lately es un drama con delicados toques de comedia con un muy particular protagonista, que nos habla, como ya se ve, de soledad, vejez, escritura, sexo y amor. Una historia que transcurre con calma pero con una exquisita delicadeza que encanta que nos recuerda que entre la vida y la imaginación hay un escaso trecho, y que la juventud se lleva en la mente, no en el cuerpo.

Love Comes Lately, este lunes 6 de junio. Descubre Max.

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