Knuckle, o a puño limpio

por max 22. junio 2012 03:39

 

Y sí, unos doce años anduvo ese tipo por acá. Iba y venía, y nosotros lo dejábamos. Era un buen tipo que se mantenía a distancia. Nos entendía y se limitaba a hacer su película, su documental. Y además, ¿quién no quiere salir en las películas? Un tal Brad Pitt hizo de uno de nosotros. Sí, ese tipo que también hizo de la Muerte en una película, y en otra de entrenador de básquet, pero que igual ha hecho de peleador rudo en una película toda rara donde tiene clubes de peleas o algo así, y en esta otra donde hace de traveler, un tipo como nosotros, un pavee sin casa. Porque viajar y pelear es lo que cuenta, ¿no? Bueno, beber por la noche, pelear en el día, viajar entonces, llegar a un sitio otra vez, volver a beber por la noche, volver a pelear en el día. Pelear con los enemigos, claro. Con los Joyce. Los Quinn McDonagh siempre seremos el colmillo y el sarro de los Joyce; aquellos que nos ofendieron, que se creen mejores que nosotros. Porque es así, tú lo sabes, primo. Hay que darle duro a aquel que se cree mejor que nosotros. Darle con los nudillos desnudos. Con estos nudillos que han bebido sangre. Como que me llamo James Quinn McDonagh, como que tengo todos estos tatuajes con los que me entrego y me comunico con nuestro Dios católico y justiciero. Los Joyce, malditos Joyce que un día fueron nuestra familia y ya no, a pesar de la sangre… Por cierto, alguien me dijo una vez que un tal Joyce fue un gran escritor de Irlanda. También dicen que un tal Oscar Wilde era irlandés. Que era bueno en lo que hacía el tipo, muy bueno, pero que… Ya sabes, a mí no me gusta hablar de eso. Lo mío con los hombres son las peleas a nudillo abierto. Nuestro Código lo prohíbe. Mujeres y más nada. Casarse temprano, tener muchos hijos, golpear a las mujeres, nunca divorciarse. Nada de andar en cariños con hombres. Nada de eso.

En fin, el tipo este, Ian, Ian Palmer, estuvo unos doce años siguiéndome. Y aprovecho y te vuelvo a decir, primo, es un placer verte después de tanto tiempo. ¡Bridemos! ¡Sí, cerveza, más cerveza…! Bueno, el asunto es que Palmer anduvo oliéndome el culo durante todo ese tiempo, y yo lo que hacía era viajar, beber y dar trancazos, lleno siempre de este odio glorioso que nos hace Quinn McDonagh, enemigos de la tribu Joyce. Doce años, y el maldito tipo ahí. Una vez Palmer me dijo: "¿Conoces a Yeats?". Yo le respondí: "¿Pelea bien?". "No, es un poeta, pero los poetas también pelean bien", me dijo Palmer. Eso me gusto: los poetas también pelean. Me gusta sentirme un poeta, ¿ah? Poeta, ¿no te gusta? ¡Salud por la poesía! ¡Más cerveza, sí! ¿Qué? Que no quieres hablar más de poesía. La poesía no está prohibida por el Código. Te puedo mandar un par trancazos por la cara. A nudillo limpio, como siempre. Sí, sí, me tranquilizo, está bien. Pero déjame que termine el cuento, idiota. Total que yo le digo a Palmer: "¿Y qué pasa con el poeta Yeats?". Y Palmer: "Que hace muchos años escribió sobre tu gente." "¿Ah sí?", dije yo, la cosa ya no me estaba gustado. "Sí, en una obra de teatro los nombró como la gente de los caminos, la gente sin casa." No me pareció mal. Es cierto, somos gente del camino, no tenemos casa, y además, digo yo, somos como poetas. Los poetas son de todas partes, y al mismo tiempo no pertenecen. ¿Qué cómo lo sé? Algo sé de los poetas, idiota. Para ellos y para nosotros, una casa es una prisión. ¿Recuerdas?, siempre hemos dicho eso, que una casa es una prisión. Me estás mirando feo otra vez. Por si acaso lo olvidabas, nosotros nos llamamos a nosotros mismos Lucht Siúil, gente que camina. La gente que camina es medio poeta. Y claro, somos rudos, y vamos de feria en feria, y de venganza y en venganza, y ahora salimos en las películas, y el tal Brad Pitt nos interpreta, y el tal Yeats habló de nosotros, y hasta películas nos hacen. No pasamos por debajo de la mesa, primo. No pasamos. ¿Qué soy un romántico? ¿Estoy hablando más de lo normal? ¿Que eso de los poetas te parece medio raro? ¿Que yo te huelo a perfumito? ¿Qué quieres decir con eso? ¿Dudas de mi hombría, ah? Ven acá, desgraciado, ven y conoce mis nudillos… Ven, que quiero beber tu sangre… Ven, desgraciado que te voy a poner como a un Joyce… Ven acá, maldito…

Knuckle (2011), este domingo 24 de junio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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