Jueves y viernes con Miyazaki, y el sábado, cerramos el ciclo

por max 26. octubre 2011 03:36

 

Ya vamos llegando al final del ciclo de Hayao Miyazaki. Para este jueves y para este viernes, las dos últimas obras maestras serán…

Only Yesterday (Omoide Poroporo, 1991): Sexto film de Isao Takahata, producido por Studio Ghibli, vale también decir que por Hayao Miyazaki. Se trata de un viaje, real y al pasado, de una joven chica de 27 años de nombre Taeko, que toda su vida ha vivido en Tokyo, y que un día decide regresar al campo de su lejana infancia. En el camino, Taeko revivirá recuerdos de niñez y de juventud que la irán llevando hacia el centro de sí misma. Un drama muy delicado, dirigido a público adulto, y donde se aprecia la diferencia entre Takahata y Miyazaki como directores. Isao Takahata, sin duda, es un cineasta más aferrado a la realidad, y nunca ha pretendido seguir los caminos de su socio. De hecho, Takahata llegó a decir que no siente rivalidad con Miyazaki, e incluso ha dicho que ni siquiera «sería capaz de igualarlo». También ha dicho, con respecto a Miyazaki: «Él tiene un maravilloso sentido de la fantasía, mientras yo estoy más interesado en crear una marcada sensación de realidad en mis películas.» Pero también ha convenido, con respecto a ambos: «Tanto si la historia nos lleva hacia la fantasía, como él quiere, o hacia el realismo, como yo trato, los dos queremos que la audiencia sienta que está viendo algo que realmente pudiera pasar. Lo que ambos queremos es hacer animaciones que sean creíbles.» Este film de Takahata, es sin duda una demostración del estilo realista del cineasta. Se debe señalar que para los diálogos se grabaron antes todos los parlamentos con el fin de sincronizar los movimientos de las voces con las bocas, pues el trabajo de la expresiones faciales estuvo acá sumamente cuidado (por lo general, en la animación japonesa, los movimientos de las bocas no dependen de una grabación previa de voces). Sin duda, Takahata y Miyazaki son socios por algo: no sólo los debe unir las ganas de hacer que sus historias sean creíbles, sino también su obsesión por el trabajo perfecto.

Only Yesterday, este jueves 27 de octubre.

 

 

My Neighbor Totoro (Tonari no Totoro, 1988): Escrito y dirigido por Miyazaki, se trata de un film con un guión más suelto, menos concentrado en la trama, y sí más en la fantasía que gira en torno al encuentro de dos hermanas con los espíritus del bosque. El film obtuvo, casi desde su estreno, la categoría de clásico, y se ha vuelto cada vez más popular en Japón entre niños y adultos. El film recrea una naturaleza fascinante, llena de color, en la que las niñas van explorando, descubriendo y aprendiendo más que entrar en conflictos o situaciones tensas. La imaginación, la grandeza de las pequeñas cosas se alzan acá como lecciones profundas de vida que hacen de este film uno de las piezas fundamentales dentro del arte de Hayao Miyazaki.

My Neighbor Totoro, este viernes 28 de octubre, por Max.

 

Y el sábado 29 cerramos el ciclo del gran Miyazaki con el maratón de las películas de la semana. El orden es como sigue: Only Yesterday, Whisper of the Heart, Castillo en el cielo, My Neighbor Totoro y Ponyo en el acantilado del mar.

Descubre a Hayao Miyazaki, descubre Max.

Esta semana, continúa el ciclo dedicado a Hayao Miyazaki…

por max 24. octubre 2011 08:07

 

Los filmes para el martes y el miércoles son:

Ponyo en el acantilado del mar (Gake no ue no Ponyo, 2008): En un mundo sacudido por un mar encolerizado por causa de la contaminación, un pececito se escapa de sus más profundos refugios y se convierte en una pequeña niña que sale a la superficie y entabla amistad con un niño soñador. Dirigido, producido y escrito por Hayao Miyazaki, este film, según cuenta el mismo Miyazaki, obtuvo su inspiración inicial del cuento «La sirenita» de Hans Christian Andersen, así como de la ópera de Wagner Die Walküre. El film gira en torno al tema de la contaminación de los mares, y por qué no, en torno al vuelo. Y digo al vuelo, porque muchas de esas imágenes marinas, de esas imágenes bajo el mar, nos llevan a pensar en los recorridos aéreos que tanto apasionan a Miyazaki. Por cierto, para seguir con el tema de las obsesiones de Miyazaki, sepan que el artista se encargó él, personalmente, sin ayuda de nadie, de crear nada más y nada menos que los movimientos de las olas en el film. ¿Cualquier cosa? Pues no, la película transcurre en una ciudad marina, y la presencia de las olas, más que constante, es omnipresente.

Ponyo en el acantilado del mar, este martes 25 de octubre.

 

 

Whisper of the Heart (Mimi wo Sumaseba, 1995): Unos de los últimos filmes dirigidos por Yoshifumi Kondō, quien murió en 1998 de un aneurisma. En estos últimos tiempos, Kondō trabajó en exclusiva para los estudios Ghibli. El guión es del maestro Miyazaki, quien también dirigió las escenas de los paisajes, realizados éstos por el pintor surrealista japonés Naohisa Inoue. Inoue, diseñador gráfico, ilustrador y artista plástico, es muy conocido por haber creado el mundo fantástico de Iblard. Inoue siempre ha sido un gran fan de Miyazaki, y por supuesto, no dudó en trabajar con el maestro cuando éste lo invitó. De hecho, algunas de las pinturas de los paisajes de Iblard fueron usadas en el film.

Whisper of the Heart nos cuenta una historia asentada en la realidad, pero llena de vuelos de la fantasía. Se trata de una pieza delicada, una pequeña historia de amor entre dos chicos que terminan comprendiendo que el amor no sólo es maravilloso, sino que nos ayuda a ser mejores personas, a superarnos en la vida. Claro, cuando es amor verdadero, cuando no es un amor egoísta. En el film hay ideas, momentos, situaciones realmente llenos de sensibilidad y maravilla. La manera cómo Shizuku y Seiji se conocen es enternecedora, misteriosa y llena de picardía. El inicio de la conquista y el encuentro se da a través de los libros, pues cada libro que lee Shizuku en la biblioteca, es solicitado luego por Seiji. Tal extraña coincidencia hace que Shizuku empiece a sentir curiosidad por el misterioso chico que, en un principio, pareciera estar sacando por casualidad los mismos libros que ella. Si esta pequeña historia no es una obra maestra de la imaginación, no sé qué otra cosa podría serlo.

Whisper of the Heart, el miércoles 26 de octubre, por Max.

Castillo en el cielo, o la destrucción de las utopías según Miyazaki

por max 21. octubre 2011 14:39

 

Ya dijimos en otra oportunidad que Hayao Miyazaki es un fanático de la aerodinámica, o digamos más bien, un amante de los cielos. Su imaginación, sin duda, vuelta alto. Uno de los filmes que más refleja su pasión por las alturas, es Castillo en el cielo (Tenkū no Shiro Rapyuta, 1986), otro de los filmes animados que podrás disfrutar este mes dentro del ciclo dedicado a Hayao Miyazaki. Escrito y dirigido por el mismísimo maestro, Castillo en el cielo nos muestra un mundo absolutamente montado en el aire, o más bien, desmontando en el aire, pues el film tiene lugar en una época posterior a la destrucción de las ciudades y los castillos del cielo que la civilización llegó a erigir en algún momento en este mundo imaginado. Podríamos decir que estamos ante un film no exactamente post apocalíptico, sino post utópico; un film que transcurre luego de que la maravilla ha pasado. Es como si se tratara de una advertencia, como si Miyazaki nos estuviese diciendo: cuidado con el ser humano, quien, alcanzada la utopía incluso, puede ser tan bestial que llegue a destruirla. El hombre, en efecto, siempre ha querido ir más allá de la tierra que pisa, alcanzar el cielo, ese lugar por excelencia de las utopías. Estas ciudades en el cielo que Miyasaki nos muestra son una metáfora de lo soñado, de la capacidad del hombre para imaginar mundos mejores. Pero al mismo tiempo, esas mismas ciudades ya destrozadas refieren al hombre como un depredador insuperable. En el film partimos de un momento post utópico que encuentra una nueva utopía. Es decir, en esta destrucción de las utopías el espíritu humano ha generado otra nueva. En este caso se trata de un lugar mítico donde la magia y la tecnología se funden. Al fin y cabo, ¿cuál es nuestra utopía contemporánea? Precisamente la de un lugar donde lo tecnológico y lo espiritual se fundan para llevar al hombre al estado máximo de la felicidad. La antigua ciudad de Laputa, sobreviviente a la destrucción anónima que nos presenta el cineasta al inicio del film, es un remanente de la utopía destruida, y se convierte a su vez en un mito, y por supuesto, en la nueva utopía después del fin de las utopías realizadas. Pero Laputa es un lugar que sí existe, y como tal, es una ciudad buscada físicamente, con amor, pero también con ambición y malicia. Por supuesto, la ambición puede más, y el destino de Laputa no será el idóneo, lo que de alguna manera hace que Miyazaki cierre el círculo: si te aproximas a la utopía desde la locura racional, entonces la destruirás; esa pareciera ser su conclusión, su profundo mensaje. Asombra no sólo pensar que todo este magnífico, detalladísimo film haya sido dibujado a mano, sino que asombra también pensar que es una película para niños cuyo trasfondo va mucho más allá de la simple aventura.

Castillo en el cielo, el lunes 24 de octubre, dentro del ciclo de Hayao Miyazaki, por Max.

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Otros dos filmes que verás en el ciclo dedicado a Hayao Miyazaki…

por max 17. octubre 2011 04:30

    

La entrega a domicilio de Kiki (Majo no Takkyūbin, 1989). Es un film que refleja dos características de la personalidad de Hayao Miyazaki. En primer lugar nos abre la puerta a su fanatismo por el vuelo, diversión que quizás tuvo sus inicios gracias a su padre, quien fuera director de una compañía que fabricaba partes de los famosos aviones de guerra japoneses Zero. Se sabe que desde joven, Miyazaki ha ilustrado máquinas voladoras. En los setenta ya sentía una particular pasión por los aviones antiguos, y con los años ese amor se ha seguido reflejando. En La entrega a domicilio de Kiki, el cineasta se deja llevar por la maravilla del aire y nos regala momentos fascinantes y llenos de belleza. Tuvo la mejor excusa de todas: Kiki es una brujita que anda montada en una escoba voladora. Quizás su gusto por el vuelo fue lo que lo llevó a meterse a fondo en el proyecto de Kiki. Porque en sus inicios, Miyazaki no iba a participar en el film, pero, ya se sabe, terminó siendo su guionista, su productor y su director. En 1987, la editorial de la escritora Eiko Kadono dio permiso para llevar al cine su novela para niños y jóvenes, Majo no Takkyūbin a Studio Ghibli. En aquel entonces, Miyazaki se encontraba metido de lleno en el film de Totoro, y su par, Takahata, también se encontraba ocupado con Grave of the Fireflies. Así que empezaron a moverse a la búsqueda de posibles candidatos para el guión y la dirección. No obstante, cuando aparece el primer guión escrito por Nobuyuki Isshiki, Miyazaki lo rechaza por considerar que no se adapta a su visión. Isshiki quedó en el aire y, luego de otros varios rechazos, Miyazaki terminó escribiendo el guión, y además, metiéndose de lleno en la producción y en el trazado de las primeros bocetos. Tanto se metió Miyazaki en el proyecto, que el director originalmente contratado, Sunao Katabuchi, renunció, totalmente intimidado por la intervención del maestro. Así, un film que originalmente iba a ser de 60 minutos se vio extendido a 102 gracias a la intervención arrebatada de Hayao. Esto nos habla, sin duda, de su personalidad. Aquel que se precie de ser un maestro en algún arte —y que de verdad lo sea—, no anda por la vida con una sonrisa de oreja a oreja lanzando amabilidades y condescendencias con todo aquel que se le atraviese. Miyazaki es un autor obsesivo que exige mucho en el trabajo. Se exige a él mismo y a su personal, y de allí que su obra sea impecable. Muy lindo el abuelito, sí, pero sin duda está totalmente loco por su arte. Se sabe, por ejemplo, que realizando Mononoke Hime (La princesa Mononoke), Miyazaki se lanzaba intensas sesiones de dibujo que le provocaron una lesión en la mano. ¿Otro ejemplo? Como la historia original de Kadono se desarrolla en algún poblado europeo, Miyazaki mandó a sus dibujantes a varias ciudades de Europa a realizar una investigación exhaustiva. En su increíble manía por la perfección, el cineasta fue modificando la historia en la medida que iba aprendiendo más y más sobre las distintas ciudades del viejo continente. Finalmente, la ciudad de Koriko o Coriko (nunca aparece nombrada en el film, aunque Ghibli sí la nombró en varias notas de prensa), resultaría una ciudad imaginaria trazada al detalle, con referencias evidentes a Estocolmo, Munich y principalmente Visby en Suecia.

La entrega a domicilio de Kiki, el jueves 20 de octubre.

 

 

Porco Rosso (Kurenai no buta, 1992). Y si de amor al vuelo hablamos, ni hablar de este film que se desarrolla completamente en torno al tema del aire y los aviones antiguos. La cinta trasnscurre en el período entre las dos guerras mundiales, específicamente 1929, y tiene como protagonista a un cerdo. Sí, a un cerdo (resulta que la figura del cerdo es otra de las fascinaciones de Miyazaki). De hecho, Porco Rosso es uno de los pocos films del director donde el protagonista no es una chica, sino un hombre… perdón un cerdo. Un cerdo, cabe decir, que antes fue humano, y que se llamaba Marco Pagot. Pagot, por cierto, es el apellido de los famosos ilustradores italianos que crearon al pollito Calimero. Aunque, en honor a la verdad, y volviendo al tema del protagonismo femenino, la película tiene como personaje importante a Fio, mecánica de aviones que de alguna manera es la chica de la historia. Porco Rosso, el cerdo, es un cazador de recompensas, un as que tiene azotado a unos piratas del aire, quienes, ya hartos del héroe, contratan a otro piloto, un norteamericano de nombre Donald Curtis para que acabe con él. Se trata así de una aventura que se entretiene en los asuntos del vuelo, y que proyecta un mensaje antibelicista más que evidente. En su origen, Porco Rosso iba a ser un cortometraje para ser exhibido en los aviones de Japan Airlines, pero, por supuesto, en manos del obsesivo Miyazaki, se convirtió en algo más grande. El tema de los aviones era demasiado tentador como para dejarlo en un cortometraje. Por otro lado, justo en la época de su producción, se desarrollaba la guerra en Yugoslavia. Croacia luchaba por su independencia, y Miyazaki sintió que no podía hacer del asunto bélico una menudencia para divertir pasajeros. Aunque el proyecto se salió de lo estipulado en el contrato, Japan Airlines confió en la fama y el genio del maestro y terminó financiando el film. Una vez más, aviones y obsesiones, hacen de un film de Miyazaki, toda una obra maestra.

Porco Rosso, el viernes 21 de octubre, por Max.    

Tres películas de Miyazaki que pronto verás…

por max 6. octubre 2011 15:42

 

La princesa Mononoke (Mononokehime, 1997): Para 1997, Hayao Miyazaki había demostrado que sus películas son de altísima calidad y que podían competir en los mercados occidentales. No es casualidad que en 1996, un año antes del estreno de La princesa Mononoke, los estudios Disney firmarán un contrato distribución con Takuma Shoten Publishing, la compañía encargada de comercializar los filmes de Studio Ghibli, perteneciente, claro está, a Miyazaki. Así, La princesa Mononoke tuvo su estreno internacional bajo el sello Disney, y demostró, una vez más, el vuelo imaginativo, las preocupaciones ambientales y, claro está, la maestría de Miyazaki. El filme se mueve en un inmenso bosque lleno de espíritus de la naturaleza, dioses bestiales, animales mágicos nunca antes vistos y guerreros con cierto toque medieval. En La princesa Mononoke, como en otros trabajos de Miyazaki, la tierra y el hombre se confrontan y batallan a muerte, con dolor, asediados además por una enfermedad que es como una gangrena letal. Lo interesante de la cinta en ese sentido es el nivel de complejidad que nos plantea Miyazaki con respecto al tema. No hay buenos, no hay malos, todo apunta más bien hacia un equilibrio, hacia una búsqueda de la expansión de la conciencia y del compromiso profundo por la preservación del ambiente, que es al mismo tiempo, la preservación del hombre mismo.

La princesa Mononoke, disfrútala el lunes 17 de octubre.


 

Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no Tani Nausicaä, 1984): Se trata del film que terminó de lanzar a Hayao Miyazaki como abanderado de la animación japonesa, y que lo llevó a ser visto internacionalmente. Una fábula protagonizada por una muchacha que intenta sobrevivir en un mundo arrasado, envenenado y para colmo habitado por mortíferos insectos gigantes. Basado en un manga de 51 episodios dibujado por el mismo Miyazaki en 1981, el film tuvo a Isao Takahata (socio del maestro en Studio Ghibli) como productor y al mismo Miyazaki en la dirección. Con este film, el cineasta se lanza por primera vez a lo que serán sus mundos ya clásicos: lugares altamente complejos creados por una imaginación sin límites, sin que esta «lejanía» de la realidad separe la historia de los temas ecológicos, filosóficos y hasta sociales. Mundos donde la codicia se convierte en el principal enemigo del hombre y de la naturaleza. Internacionalmente, Nausicaä del Valle del Viento le haría entender al público occidental que la animación japonesa tenía otras posibilidades más allá de la inocencia que hasta el momento habían mostrado los muñequitos de ojos grandes. Akira de Katsuhiro Otomo, vendría cuatro años más tarde, y ambos filmes, Nausicaä y Akira, ayudarían a forjar el inicio de la moda y el gran prestigio del anime japonés.

Nausicaä del Valle del Viento, martes 18 de octubre.

 

 

Pompoko (Hesei Tanuki Gassen Pompoko, 1994): Acá estamos ante un film dirigido por el socio de Miyazaki, el también director y animador Isao Takahata. Es un film donde los protagonistas son los tanuki, seres del bosque, nacidos del folclore japonés y que podríamos comparar a la ligera con mapaches, pero que en realidad son algo más que eso, pues los tanuki tienen el poder de transformarse en lo que quieran, incluso en seres humanos. La idea es original de Miyazaki, quien se la propuso a Takahata y luego se unió a la realización como productor. El tema, por venir de él quizás, es muy cercano a sus preocupaciones habituales: la ecología y la ambición del hombre. En este caso, los tanuki tendrán que luchar con todas sus fuerzas contra el ser humano, cuando descubran que su hábitat se encuentra amenazado por el ansia indiscriminada de destruir naturaleza para levantar moles de concreto.

Pompoko compitió en el mercado internacional con The Lion King de Disney, y estuvo allí, dándole la pelea muy de cerca en la taquilla. Por ello, un par de años más tarde, Disney hará la negociación de la que ya hablamos.

No te pierdas Pompoko, el miércoles 19 de octubre, por Max.

En octubre, ciclo de Hayao Miyazaki

por max 6. octubre 2011 15:37

 

Por alguna parte leí que a Hayao Miyazaki le dicen el Disney japonés. En cierto sentido lo es, por su éxito, por su nivel de maestría. Pero lo más curioso de todo esto, es que las fuentes de las que bebe Miyazaki no son precisamente las de la animación occidental. Osamu Tezuka, el llamado Dios del manga, el famoso autor de Astro Boy, cuenta que vio Bambi ochenta veces y se aprendió cada uno de los cuadros del film. Así como con Tezuka, el estilo Disney ha sido objeto de veneración entre los animadores japoneses por muchos años. Sin embargo, el joven Miyazaki que empezó a enamorarse de la imaginación iba por otro lado. Pensaba que Disney era muy simple, muy superficial. Él veía mucho movimiento realista, pero poca emoción, o por lo menos, emociones y temas que a él le parecieran interesantes. El joven Miyazaki era un chico bastante particular. Estudió en Gokushuin, una universidad de élites del Japón. Allí obtuvo su grado en ciencias políticas y económicas (como su padre), pero también de su madre recibió una educación literaria y humanista importante, muy crítica, y esa actitud crítica lo llevó a que luego se sintiera atraído por el pensamiento marxista en la universidad. También en la universidad, Miyazaki se unió al círculo de estudios de literatura infantil. Allí, ante esas historias fascinantes llenas de folclore y altos vuelos de imaginación, Miyazaki decidió su camino. No tomaría los rumbos de su padre, se haría, definitivamente, animador. Así, en 1963, después de graduarse (Miyazaki nació en 1941), empezó a trabajar en Toei Animation. Como muchos en Japón, comenzó de cero, en un cargo muy bajo. Pero pronto se hizo ver. La televisión en aquellos días había tomado un impulso muy fuerte, pero al mismo tiempo, sus producciones estaban matando la calidad de lo que se hacía. Se pensaba más en el mercado que en hacer algo bueno. Y cuando la compañía donde Miyazaki trabajaba, se abrió para oír propuestas de los empleados para superar la crisis, Miyazaki habló y descolló. El primer film resultado de sus aportes creativos en Toei Animation fue Oji Horus No Daiboken (The Little Norse Prince Valiant). En estas primeras producciones, Miyazaki le apuesta con todo a la calidad. Mientras otras compañías reducían presupuestos, él y su equipo le inyectaban dinero al trabajo para hacer algo diferente, algo con mayor valor artístico. 1973 lo encuentra trabajando para un nuevo estudio, esta vez A-Pro. A-Pro, con Miyazaki a la cabeza del proyecto, se unió a Zuiyo Pictures, y realizaron la primera serie animada del Japón en utilizar escenarios de otros países: estamos hablando nada más y nada menos que de Alps no Shojo Heide, o simplemente Heidi. Vendrían otros films, otros trabajos de alta factura. Para 1985, luego de la gran acogida de Kaze no Tani no Nausicaä (1984), Miyazaki funda junto con Isao Takahata, el Studio Ghibli, compañía con la que Miyazaki se han mantenido todos estos años, y de la que han salido filmes como Tanari no Totoro (1988), Majo no Takkubien (Kiki´s Delivery Service, 1989), Porco Rosso (1992), Heisei Tanuki Gassen Pompoko (1994), y por supuesto, Sen to Chihiro no kamikakushi (2001), conocida también como Las aventuras de Chihiro, ganadora del Oscar a Mejor Película de Animación. En todos estos filmes, el cineasta se ha caracterizado por sus temáticas ecológicas y antibélicas, y por mezclar la tradición japonesa con altos vuelos de fantasía que producen mundos inusitados, historias cargadas de belleza, ternura y magia. Miyazaki es un autor, un maestro de la exigencia, del arte, de la imaginación. Uno ve un film Miyazaki y lo sabe, lo dice de inmediato: «Esta es una peli Miyazaki.»

En octubre, Max se complace en presentar, diez (10) películas animadas donde la influencia del gran maestro Miyazaki ha jugado un papel fundamental. Cada día de la semana, y con repetición completa el sábado de lo visto en la semana, podrás disfrutar del arte de Hayao Miyazaki. Acá la lista de los filmes y sus fechas:

Lunes 17:La princesa Mononoke. Martes 18: Nausicaä del Valle del Viento. Miércoles 19: Pompoko. Jueves 20: La entrega a domicilio de Kiki. Viernes 21: Porco Rosso. Sábado 22: Pompoko, La entrega a domicilio de Kiki, Nausicaä del Valle del Viento, La princesa Mononoke, Porco Rosso.

Lunes 24: Castillo en el cielo. Martes 25: Ponyo en el acantilado del mar. Miércoles 26: Whisper of the Heart. Jueves 27: Only Yesterday. Viernes 29: My Neighbor Totoro. Sábado 30: Only Yesterday, Whisper of the Heart, Castillo en el cielo, My Neighbor Totoro, Ponyo en el acantilado del mar.

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