Las viudas de los jueves, o el encierro seguro y la inmortalidad falsa

por max 28. junio 2012 13:54

 

El tema del encierro y la sociedad tiene abolengo. El encierro, como nos lo muestra Horacio Quiroga en su cuento "La realidad" es, al inicio de la historia del hombre, una búsqueda de refugio. El encierro en la caverna fue una necesidad cuyo origen se encuentra en la seguridad. Por supuesto, el encierro como forma de seguridad se nos antoja absolutamente entendible. Pero también ese mismo encierro es entendido de otras maneras, por ejemplo, en Platón. Quien ve la captación del hombre de la realidad como un juego de sombras. Aquel grupo de hombre que imagina Platón, encadenados en una caverna, sólo ven de la realidad las sombras. Las sombras que se proyectan sobre la pared de la caverna. Acá, la imagen del encierro se distorsiona, se vuelve oscura. El encierro, esa seguridad de la caverna, se vuelve un equívoco. En El ángel exterminador de Buñuel, el encierro inexplicable de los burgueses en la sala de una casa, le abre las puertas al cineasta para mostrar toda la furia animal que se esconde tras los códigos sociales. En aquel desgarro de la costumbre social, se entiende, está la crítica a la ceguera burguesa, a la ceguera producida por ese mismo encierro de lo seguro. La seguridad, la sombra de la seguridad produce invidentes sociales. Eso pareciera decirnos Buñuel. En Malpertuis de Jan Ray y luego en la versión cinematográfica de Harry Kümel (1971) la idea del encierro como elemento de distorsión también está muy presente. El encierro es una forma de olvido eterno, la seguridad una especie de falsa inmortalidad, y por lo tanto de endiosamiento. En Malpertuis los confinados a la mansión son dioses griegos, dioses en decadencia. Jung decía que aquellos que fueron dioses se han convertido en enfermedades. Álvaro Mutis en La mansión de Araucaíma (para mí, una verdadera obra maestra) también muestra el encierro como una fuente infinita del mal; una novela gótica en el trópico, una novela del mal con la que Mutis le ganó una apuesta a Buñuel iniciada en una noche de martinis. Era fácil ganarla: el mal, gótico o no, el mal de los enceguecidos, está en todo encierro, en toda seguridad con forma de inmortalidad, incluso en las tierras calientes de nuestra América (Buñuel decía que una novela gótica era imposible por estos lados).

En el cine latinoamericano, hemos conocido algunas herencias al respecto. El film mexicano La zona (2007), dirigido por Rodrigo Plá, gira en torno a la vida dentro de una zona residencial de clase alta, sumamente protegida, donde un día van a parar unos "inocentes" ladronzuelos y por circunstancias azarosas mueren varias personas. Aquella zona residencial es el lugar de los dioses falsos, de aquellos que se piensan más allá del bien y del mal, y que creen que pueden actuar por su cuenta, tomar la justicia en sus manos.

Otro film latinoamericano que también maneja el tema del encierro seguro como generadora de poderes falsos, es Las viudas de los jueves, del cineasta argentino Marcelo Piñeyro. Piñeyro es un reconocido director que ha ganado varios premios Goya por sus filmes El método y Plata quemada, este último basado en una de las novelas fundamentales del autor Ricardo Piglia. Las viudas de los jueves, su más reciente film (es de 2009, Piñeyro es un director que se da su tiempo), se centra también en una comunidad cerrada donde habitan familias de clase acomodadas. Un día, en "Altos de la Cascada", aparecen tres cadáveres flotando en una piscina. Para evitar mayores intromisiones, o molestas intromisiones, los inquilinos etiquetan de inmediato las muertes bajo la rúbrica del accidente. No obstante, el horror de estas tres muertes desencadena un ejército de manos dolorosas que irán desnudando todas las verdades, en un film cargado de buena dosis de suspenso. Los actores Pablo Echarri, Ana Celentano, Leonardo Sbaraglia, Ernesto Alterio, Gloria Carrá y Juan Diego Botto entre otros conforman los personajes de esta ópera coral que sirve al director para mostrar este reducto social que en muchos casos, no por ser reducido, no quiere decir que no controle ni dicte grandes pautas de comportamiento en un determinada nación. Desde su encierro, desde su ceguera, desde su falsa eternidad, pretenden del Olimpo y desde ese Olimpo lanzan sus tentáculos al mundo.

Las viudas de los jueves, este sábado 30 de junio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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