Frank Sinatra, un sujeto de culto con estilo

por max 23. noviembre 2011 03:37

 

Toca hablar de Frank Sinatra como sujeto de culto. Todo lo que se pueda decir es poco. Los remito a la famosísima crónica de Gay Talese titulada «Frank Sinatra está resfriado». Sinatra es Sinatra, estilo puro. Y para celebrarlo, los dejo además con el siguiente texto del escritor venezolano Robert Echeto que se encuentra en su libro Breviario Galante. Se titula «Yo quiero ser como Frank Sinatra», y dice así:

 

Yo quiero ser como Frank Sinatra, cantar en el Sands de Las Vegas junto a la orquesta de Count Basie, andar siempre de smoking, ser el jefe de la mafia y trocarlo todo en maravilla sólo con mi presencia. Yo quiero ser como Frank Sinatra para que todas las mujeres me quieran aunque a veces les dé sus nalgadas y luego les diga «mi amor» sin que pase nada, sin que las cosas se llenen de lágrimas ni de gritos ni de despecho ni de nada. Yo quiero ser como Frank Sinatra y que Tony Soprano me recuerde con cariño y que la gente joven no me entienda y hasta me tenga miedo por viejo y por cargar sempiternamente conmigo una Beretta que brilla como las estrellas.

Yo quiero ser como Frank Sinatra y tener como él el buen gusto de morirme viejo y en mi cama, rodeado de amigos y de banderines de los Yankees de Nueva York. Hoy y siempre yo quiero ser como Frank Sinatra y decirles a todos que los quiero pero que no me fastidien la existencia porque los quemo en vida y me hago el que los maté, el que los desaparecí, el que, sin remordimientos ni saña, los mandó a lanzar al fondo del mar con un saco de cemento amarrado a la barriga.

Yo quiero ser como Frank Sinatra y cantar con Ella Fitzgerald aquí, allá, en todas partes y tener un puesto eternamente reservado en una barra oscura y silenciosa donde me sirvan aceitunas negras junto a mi vaso corto de vodka en las rocas con su conchita de limón. Yo quiero ser como Frank Sinatra para que Clint Eastwood utilice mi voz en la escena final de Space Cowboys y se oiga mi «Fly me to the moon, let me sing among those stars. Let me see what spring is like on Jupiter and Mars», retumbando para siempre en la memoria del público y en la oscuridad de los cines.

Yo quiero ser como Frank Sinatra y que me inviten a jugar golf los domingos por la mañana y que a mis amigos no les parezca un chiste que a mí me fascinen los carros grandes y clásicos para viajar de maravilla, oyendo música y cargando, si nos da la gana, un muerto en la maleta listo para dejarlo por allí, en cualquier monte.

Yo quiero ser como Frank Sinatra para que Vito Corleone sea mi padrino y le mande a poner una cabeza de caballo muerto en la cama a cada una de las personas que me quieren mal. Yo quiero ser como Frank Sinatra para que todo el mundo entienda de una vez por todas que la labor de entretener al prójimo es un oficio cercano a la santidad. Yo quiero ser como Frank Sinatra para poder darle la vuelta al mundo y hacer que en cada ciudad todos, al oír mi voz, evoquen, como si los estuvieran viendo, el Yankee Stadium, el Empire State, el Puente de Brooklyn y Central Park.

Yo quiero ser como Frank Sinatra para no cansarme nunca, para no sudar, para no desgastarme, para comer en lugares donde los mesoneros me conozcan y me traigan sin pedirla una copa del mejor tinto de la casa. Yo quiero ser como Frank Sinatra para que los excesos no me hagan mella, para que la polenta, los raviolis y los salmonetes con semillas de hinojo no disuelvan mi aura de invencible, mi donaire de tipo intocado por la fatalidad. Yo quiero ser como Frank Sinatra y cantar y fumar y sonreír y tomar whisky al mismo tiempo, como sólo lo hacen los grandes, los dioses, los que están más allá de la comprensión humana. Yo quiero ser como Frank Sinatra para que ni siquiera el más potente ejército de trombones pueda opacarme nunca en un escenario, y eso porque sencillamente Sinatra es y será siempre el más grande cantante que ha habido y habrá.

Yo quiero ser como Frank Sinatra porque deseo que mis actos —buenos y malos— sean siempre una lección de estilo. Yo quiero ser como Frank Sinatra y que cada vez que hablen de mí o de mi trabajo se les encienda una sonrisa en el rostro y la memoria se les llene de pura y simple felicidad. Yo me siento muy satisfecho porque la sola idea de querer parecerme a Frank Sinatra ya es un honor.

 

Este viernes 25 de noviembre, comparte con Frank Sinatra en La gran estafa (Ocean´s 11), dentro del ciclo Sujetos de culto. Por Max.

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