Contracorriente, el fantasma de la homosexualidad en la vida rural

por max 26. marzo 2012 04:53

 

Contracorriente (2009) de Javier Fuentes-León, aparece en el espacio del cine peruano luego de once años del estreno de No se lo digas a nadie (1998) de Francisco Lombardi, film basado en el ya de por sí controversial libro de Jaime Baily. No es mucho lo que se ha hablado de la homosexualidad en el cine peruano, y digamos, latinoamericano.

Al contrario que en No se lo digas nadie, el film de Fuentes-León no conoce el escenario de la ciudad, la cual es nombrada como un referente lejano, pues uno de sus personajes, Santiago (Manolo Cardona), proviene de ella. En Contracorriente, los hechos se llevan a cabo en Cabo Blanco, un pueblo de la costa norte de Perú, donde por supuesto, las mentes son más cerradas a temas espinosos (incluso en la ciudad), en este caso, el amor entre hombres.

Allí, a Cabo Blanco, llega Santiago no escapando de su condición homosexual, pues él está plenamente asumido, sino más bien a la búsqueda de inspiración para su arte, pues Santiago es pintor. A su llegada, conoce a Miguel (Cristian Mercado), un joven pescador, casado, con mujer embarazada. Entre ellos comienza una relación sexual y amorosa, que termina con la muerte de Santiago, perdido, ahogado en el mar. En este momento, el film del primerizo Javier Fuentes-León, da un giro inesperado, y se hace de visos fantásticos, enraizados en cierta manera con el realismo mágico latinoamericano. En medio de un pueblo apartado de Perú, el fantasma de Santiago hace un aparición para pedirle a Miguel que busque su cuerpo, que le de la debida sepultura, pero, sobre todo, para incitarlo a que se atreva, a que se llene de valentía y acepte personal y públicamente su condición homosexual. Miguel se enfrasca entonces en una lucha espiritual, que comienza, tal como ya señalé, por la apertura de sus secretos, de sus verdades. Miguel, antes que nada, debe aceptar su esencia, lo que resulta, naturalmente, harto difícil, pues si ya en No se lo digas a nadie la asunción de la homosexualidad resultaba un enorme problema dentro de los escenarios citadinos, en Contracorriente, a pesar de que ha pasado ya más de una década del estreno del film de Lombardi, la situación con respecto a la sociedad y la homosexualidad, aunque quizás más abierta, no deja de ser crítica, y más si hablamos de un pueblo de pescadores. Santiago, como conciencia de Miguel, irá escavando en el pescador, irá llevándolo hacia las puertas de la valentía, de la honestidad con él mismo. Lo que hace interesante el film de Fuentes-León es que, precisamente, trabaja el delicado tema no desde el escándalo, no desde el mero goce de la figura de dos hombres en el acto sexual, sino que deriva con delicadeza (para algunos críticos con timorata complacencia) hacia el tema de los sentimientos y de la condición humana. Lo que hicieron Jaime Baily con la novela y luego Lombardi con el film, que fue abrir una puerta, dar un duro golpe a través del escándalo, se traduce en una reflexión más serena, humana, profunda y, por qué no decirlo, más estética en el trabajo de Fuentes-León. No podemos, claro, dejar a un lado, otras miradas, otras opiniones, que señalaron tibieza y falta de arrojo en la propuesta. Cada quien que juzgue, cada quien que se sumerja en el mar de esta historia. Sí podemos entender, sin embargo, que la ópera prima de Fuentes-León, sin acudir a lo abyecto, contó al final una historia de trasgresión que para muchos puede resultar incómoda. Tanto Miguel como Santiago son transgresores. Fueron más allá de varios tabús y los vivieron con toda la complejidad y plenitud del alma humana. El pescador no sólo se atrevió a vivir en el cuerpo de otro hombre, sino que también se atrevió al arte (en ocasiones esa otra forma de la vergüenza), a la belleza y el disfrute sin beaterías de su cuerpo (posó para Santiago desnudo) y se situó además por encima del nivel socio-económico de su pueblo (vaya osadía) al entablar relación con el artista de la ciudad, acomodado hijo de casta blanca, acomodado niño burgués que a su vez también tuvo el arrojo de retar la rígida estructura social de su país.

Contracorriente se llevó el premio de la audiencia en el festival de Sundance. Disfrútala el martes 27 de marzo. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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