Cirkus Columbia, o el báltico y el caos de la libertad

por max 5. abril 2012 04:27

 

En alguna parte de Los perros de Riga de Henning Mankell, un personaje dice que la situación de los países bálticos siempre fue muy complicada. Desde la segunda guerra hasta los tiempos de la caída de la URSS, estos países miraron siempre la prosperidad de Occidente, las cosas de la modernidad, los bienes, los servicios, la libertad. Todo eso estaba allí, pero nunca pudieron tenerlo. El personaje, el coronel Murniers dice: «Ante todo, debe entender que éste es un país pobre, tan pobre y arruinado como nuestros vecinos. Durante años hemos vivido encerrados en una jaula, desde la que contemplábamos las riquezas de Occidente como algo lejano.» Con el paulatino derrumbe del bloque soviético, la consigna principal fue reconquistar la libertad. «La libertad nace del caos, señor Wallander, y monstruos atroces acechan en la sombra», dice otro personaje de nombre Upitis. «Creer que sólo se puede estar a favor o en contra de la libertad es un grave error, porque ésta tiene muchas caras.» Dice que la libertad es algo que atrae, como una hermosa mujer, mientras que para otros constituye una amenaza. Lo político puede dar paso a una guerra civil, a la rabia, a la venganza, a un odio acumulado durante años. «El afán de libertad puede convertirse en un infierno de dimensiones imprevisibles. Los monstruos acechan y los cuchillos se afilan en la noche.»

Al ver el film Cirkus Columbia (2010), no puede uno menos que pensar en todo este asunto que leemos en Los perros de Riga, esa situación de pobreza, de imposibilidad, esa tensa relación con el dinero de Occidente y con todo aquello que bullía por debajo, a punto de estallar ante las posibilidades que ofrecía la libertad a las puertas de los países bálticos. En este caso no hablamos de Letonia, sino de la antigua Yugoslavia. En la historia, el director Danis Tanovic nos sitúa en pleno proceso de glásnot por los lados de Bosnia y Herzegovina. Ganador del Oscar a Mejor película extranjera en 2002 por el film No Man's Land, Tanovic vuelve con Cirkus Columbia a su tierra natal. Si bien No Man´s Land se desarrolla en el año 1993, en mitad del conflicto; ahora, con Cirkus Columbia nos encontramos en 1991, al inicio tenso de la debacle. El momento, claro está, es diferente. Acá nos encontramos con el personaje Divko volviendo a casa después de un exilio en Alemania de veinte años. Llega con un Mercedes rojo, con la joven y atractiva Azra, la bolsa llena de marcos y con su gata Bonny, una gata negra de la suerte. Divko llega triunfador, occidental, llega para repudiar a su mujer, para divorciarse y para sacarla de su casa. Odios, amores, apoyos políticos, intereses, ternura, locura, drama, risas, comedias. El film nos recuerda un poco al excesivo y genial Kusturica; cómo no, es inevitable la influencia del maestro. Divko llega con todo su poder occidental, creyendo que el mundo ha cambiado, creyendo que su destino ya no puede ser alterado por nada, creyendo que es el absoluto dueño de su vida, porque viene de aquel lado del mundo, donde el futuro es una imagen asegurada. Pero mientras el amor, la comedia y los odios van y vienen de fondo, los inesperados movimientos del caos y la libertad se aproximan. Como dicen Mankell, los monstruos acechan cuando el caos de la libertad está cerca.

Cirkus Columbia, el sábado 7 de abril. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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Caravana de gitanos, o la belleza y el dolor en Kusturica

por max 16. abril 2011 21:34

 

 

    La primera vez que vi una película de Kusturica no me lo podía creer. Estaba totalmente hechizado por su fuerza, por su desorden alegre, por esa capacidad de mezclar la tragedia y la ternura. En los filmes de Kusturica, cuando hay una celebración, también sientes de fondo una profunda melancolía. Y cuando uno ve a alguien sufriendo, siente no una alegría, pero sí comprendes que allí, en ese sufrimiento, también se retrata un amor intenso por lo humano. Si pensara en una persona para los filmes de Emir Kusturica, yo imaginaría a un hombre alto, fuerte, con cara de Neandertal, barbado, rusticón, tímido, pero al mismo tiempo capaz de exaltarse de pronto, de reír y llorar con facilidad. Las películas del cineasta se parecen, sin duda, a él mismo, y han revelado, más allá de los lugares comunes de la Europa del este o de los Balcanes, un mundo desconocido y particularmente poderoso y triste. Gitanos, pobreza, muerte, locura, mafia, traiciones, engaños, prostitución, inocencia, alegría, todo un torbellino de pasiones estallan y pululan a velocidades vertiginosas en los filmes de Kusturica, poesía pura del caos y la compasión. En su cine hay preocupación social y política, pero también hay un profundo sentido del arte que sobrepasa cualquier intención panfletaria. El cineasta de la ex Yugoslavia siempre anda a la búsqueda de sus personajes, de lo que vive en ellos. Caravana de gitanos (Dom za vesanje, 1988) es un film que gira en torno a una comunidad de gitanos, en específico alrededor del joven Perhan. Perhan vivirá una aventura alucinante y trágica, que nos llevará a conocer los posibles recorridos del rechazo, del prejuicio, la miseria, el resentimiento, el mal y la venganza. Un film con un fuerte trasfondo de denuncia social, pero al mismo tiempo imbuido de magia, belleza y música. Porque la banda sonora del film además no tiene desperdicio. En este caso, la música va por cortesía de Goran Bregovic, uno de los músicos más populares venidos de la Europa del este, y quien introdujo el shepperd's rock, una especie de rock con música popular de la región, en su país, la antigua Yugoslavia.

    Caravana de gitanos obtuvo el premio a Mejor director en Cannes. Disfrútala el sábado 21 de mayo, dentro del clico de cine dedicado al Festival de Cannes.

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Caravana de gitanos, o tan parecido a Kusturica

por max 23. febrero 2011 13:19

 

 

La primera vez que vi una película de Kusturica no me lo podía creer. Estaba totalmente hechizado por su fuerza, por su desorden alegre, por esa capacidad de mezclar la tragedia y la ternura. En los filmes de Kusturica, cuando hay una celebración, también sientes de fondo una profunda melancolía. Y cuando uno ve a alguien sufriendo, siente no una alegría, pero sí comprendes que allí, en ese sufrimiento, también se retrata un amor intenso por lo humano. Si pensara en una persona para los filmes de Emir Kusturica, yo me imaginaría a un hombre alto, fuerte, con cara de Neandertal, barbado, rusticón, tímido, pero al mismo tiempo capaz de exaltarse de pronto, de reír y llorar con facilidad. Las películas del cineasta se parecen, sin duda a él mismo, y han revelado, más allá de los lugares comunes de la Europa del este o de los Balcanes, un mundo desconocido y particularmente poderoso, poético y al mismo tiempo triste. Gitanos, pobreza, muerte, locura, mafia, traiciones, engaños, prostitución, inocencia, alegría, todo un torbellino de pasiones estallan y pululan a velocidades vertiginosas en los filmes de Kusturica, poesía pura del caos y la compasión. En su cine hay preocupación social y política, pero también hay un profundo sentido del arte que sobrepasa cualquier intención panfletaria. El cineasta de la ex Yugoslavia siempre anda a la búsqueda de sus personajes, de lo que vive en ellos. Caravana de gitanos (1988) es una film que gira en torno a una comunidad de gitanos, en específico alrededor del joven Perhan. Perhan vivirá una aventura alucinante y trágica, que nos llevará a conocer los posibles recorridos del rechazo, del prejuicio y la miseria. Un film con un fuerte trasfondo de denuncia social, pero al mismo tiempo imbuido de magia, de belleza y de música. Porque la banda sonora del film además no tiene desperdicio. En este caso, la música va por cortesía de Goran Bregovic, uno de los músicos más populares venidos de la Europa del este, y quien introdujo el shepperd's rock, una especie de rock con música popular de la región, en su país, la antigua Yugoslavia.

Acá puedes escuchar un tema del gran Bregovic. 

Caravana de gitanos, de Emir Kusturica, este jueves 3 de febrero. Un film de uno de los tantos grandes directores a los que Max le rendirá homenaje este mes de febrero. Porque este mes, debo decir, el canal nos presentará filmes de P.T. Anderson, Neil Jordan, Woody Allen, Martin Scorsese y Claude Chabrol. Nada más y nada menos. Seguiré anunciándoles, claro está. Pero por los momentos, no dejes de Caravana de gitanos. Descubre Max.

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