
Resulta que Julian Schnabel nunca le había prestado gran atención a los asuntos judíos y palestinos, ni mucho menos se había interesado por los temas religiosos hebreos (es newyorkino y judío), hasta que conoció y se enamoró, a sus 59 años, de Rula Jebreal, una atractiva periodista de 37 y de origen palestina. Entonces Schnabel hizo un film, Miral, basado en la biografía de Rula, que cuenta la historia de tres generaciones de mujeres desde la creación del estado de Israel hasta finales de los noventa. Antes de este film, Schnabel había realizado otros tres que le dieron fama en los festivales más prestigiosos del mundo: Basquiat (1996), Before Night Falls (2000), y Le Scaphandre et le Papillon (2007). En Venecia fue nominado al León de Oro por Miral, ganó el premio especial del jurado por Before Night Falls y los premios Unicef y Unesco por Miral; en San Sebastián obtuvo el premio de la audiencia por Le Scaphandre et le Papillon; y fue nominado al Oscar y ganó sendos premios de mejor director en Cannes y en los Golden Globe. Excelentísimo registro para un director que empezara como artista plástico, pues en los ochenta, Schnabel hizo fama dentro del movimiento bad painting, considerado una rama del neo expresionismo, gracias a unas enormes pinturas en ocasiones figurativas, en ocasiones constituidas por meros platos rotos, en ocasiones una mezcla del retrato figurativo y los platos rotos.
Miral, su cuatro trabajo en cine, es producto del amor. Del amor por Jebreal y del amor por su compromiso humano con el conflicto árabe-israelí. Filmada en Israel, y protagonizada por la actriz india Freida Pinto (Slumdog Millionaire), la cinta no es considerada una de las mejores de Schnabel por ciertos críticos, pues la ven como un trabajo demasiado correcto políticamente. Sin embargo, debemos recordar que el film causó indignación entre los grupos judíos de Estados Unidos, por considerarlo anti-israelí. «Mi mensaje es que necesitamos abrir nuestros corazones y considerar a esta gente seres humanos», declaró Schnabel en una entrevista, hablando de los palestinos. Respondió que el desprecio y el odio no eran el estilo tradicional hebreo para tratar a la gente. «Cuando hice el film trabajé tanto con judíos como con palestinos. Todos ellos querían paz», dijo el director, quien no quería hacer otra típica película sobre judíos. Pensaba que la historia judía ya ha sido contada muchas veces, y por ello, decidió narrar la del conflicto entre Israel y los palestinos desde otro lado, desde los palestinos, por medio de la adaptación de la novela de Rula Jebreal, esta joven periodista que, a los cinco años, al morir su madre, fue puesta en un orfanato por su propio padre. Gracias a una beca del gobierno italiano, Jebreal estudió periodismo en la universidad de Bolonia, y terminó convirtiéndose en la primera ancla de origen extranjero en un noticiero italiano. Jebreal cubrió la guerra de Irak, y en 2005, a los 33 años, recibió el premio más importante de periodismo en Italia, el Ischia International al mejor periodista del año. Publicada en 2003, su novela, titulada también Miral, fue un éxito de ventas inmediato por su tratamiento del conflicto de marras desde la visión femenina, centrada especialmente en dos mujeres: Hind, la dueña del orfanato y Miral, una chica que llega al sitio luego de la muerte de su madre.
Schnabel adapta esta historia que se mueve a través de varios momentos históricos y varias generaciones y, tal como en la novela, fija su atención en Miral, una chica de 16 años interpretada por Freida Pinto, su relación con Hind (la actriz Hiam Abbass) y con un militante de la OLP, Hani (Omar Metwally).
Así, Miral pasa a formar parte de la pequeña lista de filmes que en los últimos tiempos han tratado el conflicto árabe-israelita, tales como Paradise Now (2005) de Hany Abu-Assad, pieza nominada al Oscar a Mejor película extranjera, Lebanon (2009) de Samuel Maoz o la maravillosa Waltz with Bashir (2009) de Ari Folman, que tuvimos hace algún tiempo en Max.
Estamos ante un film que adapta una perspectiva humana y sentida, como muchos de estos films que les interesa más el espíritu que la guerra. Una cita que no se hunde en el melodrama y que plantea los aspectos políticos desde el alma de los personajes, sin querer fijar una posición atada a los radicalismos. Entre Hind y Hani estarán los límites del mundo de la chica, quien oscilará entre la acción política, guerrera (o terrorista) y la solución pacifista dada por la educación y lo humanitario en medio de aquel mundo devastado por la rabia, el radicalismo y la guerra.
Miral, de Julian Schnabel, el domingo 16 de septiembre. Reiventa, reimagina… Descubre Max.
Para retransmisiones, haz clic acá.