Mal día para pescar, o las oportunidades de la vida

por max 26. agosto 2011 09:18

Hay tiempos que mueren y gente que muere con esos tiempos, gente que ya no puede pertenecer al presente, y mucho menos al futuro. Todos, poco a poco, vamos siendo así. El mundo nos va dejando atrás de uno u otra manera. Quizás ese anhelo del hombre contemporáneo de mantenerse en perpetua adolescencia sea un reflejo de este temor de ir quedando atrás, de irnos desvaneciendo. Orsini y Jacob Van Oppen, del film Mal día para pescar (2009) comparten esta característica. Son personajes que se están desvaneciendo, personajes del pasado. Tanto así que tienen que hacer sus rondas de espectáculos por pequeños pueblos de Latinoamérica, allá donde el presente se tarda más en llegar, donde el futuro tiene la misma cara que el día de ayer. El primer largo del joven cineasta uruguayo Álvaro Brechner (dirección, producción y guión adaptado), se centra en estos dos personajes que viven anclados a su pasado, que fabulan incluso su pasado. Orsini (Gary Piquer), dice ser un príncipe, un noble descendiente de una familia italiana de nobles; Jacob (Jouko Ahola) es un ex campeón de lucha libre. Rodeados por la decadencia, por su falta de lugar en el mundo, se ven obligados a convertirse en pequeños timadores, pequeños pícaros llenos de tristeza. Su necesidad es sobrevivir, sobrevivir manteniendo aún en pie algo de la dignidad de su pasado. Su necesidad es también mantener dormido el dolor. El alcohol y la mentira ayudan a esto último.

No obstante, llegada la oportunidad, surgen de nuevo las ansias de reconstituirse, de dejar la fantasmagoría. El alma necesita darle un valor al cuerpo dentro del que se mueve. Debes salvar el cuerpo para salvar tu alma. Ese cuerpo debe dejar de ser un fantasma, debe volver a sentir el orgullo de sí mismo, debe encontrar un reto y enfrentarse a ese reto sobre el cuadrilátero de la existencia. Las nuevas oportunidades para darle sentido a la vida, nunca sobran. Dejarlas pasar, en caso de que llegaran, significaría la muerte definitiva. Dejarlas entrar, también podrían significar la muerte, la derrota final. Y es este punto, donde la nueva oportunidad del campeón aparece, cuando se afinca el conflicto entre ambos personajes. El retador (Roberto Pankow) con quien Jacob se enfrentará es un joven de veinte años llamado el Turco. Es alto, es fuerte, es joven, y necesita el dinero del desafío para sostener su matrimonio, a su joven mujer, terca y embarazada (Antonella Costa). Pero Jacob porfiará en su vuelta a la vida, y Orsini pretenderá protegerlo de un posible fracaso, a costa de lo que sea. La vida no es fácil. En «Jacob y el otro», cuento de Juan Carlos Onetti en el que se basa el film, se lee esta frase: «La vida había sido siempre difícil y hermosa.»

Mal día para pescar es una fábula, una picaresca, un western, una adaptación cinematográfica de Onetti, un pieza mágica, muy disfrutable, y Max la tendrá para nosotros verla este martes 30 de agosto.

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