Un gato en París, o qué hace un gato en las noches

por max 5. julio 2012 04:18

 

¿Qué hacen los gatos por las noches? ¿Qué hacen después que se suben al tejado? Estas y otras interrogantes las responde desde la ficción en Un gato en París (Une vie de chat, 2010) de Jean-Loup Felicioli y Alain Gagnol, film de animación que fue nominado a los César en el año 2011 y al Oscar en 2012, dentro la categoría Mejor Film Animado en ambas premiaciones. Los directores nos muestran a Dino, el gato de esta historia, en sus dos mundos: el del gato doméstico diurno, que vive con su dueña (y dueña podríamos ponerlo entre comillas, porque uno nunca es totalmente dueño de un gato), la pequeña Zoé, que no habla desde que un criminal le quitó la vida a su padre, un agente de policía que cumplía cabalmente con su deber. Dino le lleva todas las mañanas una lagartija muerta a Zoé, pero un buen día, se le aparece con un brazalete. Ese brazalete es, como ya el espectador sabe desde el principio, un indicio de la otra vida de Dino. El felino, en sus andanzas bajo la luna, acompaña a un simpático ladronzuelo de nombre Nico, que a la sazón termina siendo otro gato de la noche y personaje querido de la historia, pero también un cómplice de la gran sombra asesina del padre de Zoé. Tras la pista del brazalete se irán la madre de Zoé, que es policía, y su compañero de trabajo. Pero Zoé no se quedará atrás y, por su parte, acompañará a Dino en sus travesías nocturnas. Así, con todos persiguiendo el misterio, no se harán esperar los tropiezos, el peligro y claro está, el viaje.

Personajes estilizados, que nos recuerdan el art-decó, la luna, la noche, las iglesias, las gárgolas, los gatos (por supuesto), un ladrón que nos recuerda un poco a esos caballeros galantes como Rocambole o Arsenio Lupin, tan típicamente franceses, y una banda de secuaces que le rinden homenaje al cine de Quentin Tarantino, conforman este film elegante, delicado y hermoso de aventura y redenciones, de relaciones familiares y enigmas que fascinan. Un magnífico trabajo animado en la mejor tradición europea con tintes u homenajes a la cinematografía norteamericana. Pero eso sí, nada más francés que un gato sobre un tejado. Y al fondo, la torre Eiffel.

Un gato en París, este viernes 6 de julio. Reinventa, reimagina… Descubre Max.

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